Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Quiero morir dentro de ti… Morir poco a poco pero con fuegos artificiales Morir dentro de ti Y resucitar al otro lado del Universo O de la cama en su defecto. Y pegarle un lametón a la madrugada Con tu mano atrapada en la mía. Quiero morir como ninguna...
Tus ojos son el refugio de tus dudas… Algunas veces no madrugaba. Pocas veces se iba a la cama sin soñar. Casi siempre se despedía de su mirada cansada, reflejada en el espejo. Nunca decía adiós antes de ir a dormir… Adios es una despedida que está hecha...
Amar con la voz tibia de los susurros, con la locura de la piel ajena, recorriendo la que conocemos bien y caer; caer en la noche de verbos agitados, de revoluciones contenidas, de precipicios súbitos… amar, amor. Puede que me falten palabras para describirte...
Con la última luna de agosto, nació un tiempo en que, para el poeta, la ausencia quiso ser la mirada y el sentimiento cautivo de aquel amigo suyo, con el que imaginaba el mundo desde el mundo. Había dejado de estar, aquel amigo, con sus buenas razones,...
Algunas veces al amanecer, poco antes de las primeras luces, salía a la terraza, con su café entre las manos y esperaba a que los pájaros despertaran súbitamente. Y aquello sucedía con tanta intensidad los primeros días de primavera, que valía la pena...
¿límites? ¿De Dónde quieres escapar? ¿A dónde quieres ir? ¿Fronteras? ¿De qué están hechas tus barreras? ¿De quién quieres huir? ¿Muros? ¿Conoces la cara del carcelero? ¿Sabes el nombre del dueño de la llave? ¿Cárceles? ¿Tienes amigos en el patio? ¿Conoces...
Uno tiene derecho a convertir su vida en la más grande de las mentiras o la más inútil de las farsas. Uno es artífice de los inconscientes y precisos pasos con destino al precipicio más próximo; y eso es una opción. Uno puede vivir de apariencias mientras...
Imagina que en un lugar de la noche, bajo la luz tenue, premeditada, se encuentran los cuerpos que contienen la pasión nuestra… Imagina que el tacto pierde el control y se aventura a explorar rincones, espacios, bordes, precipicios… Imagina… Imagina que...
Sin mis gafas para amar de cerca apenas alcanzo a rozar breves puñados de palabras con olor a ti… y es que se que te quiero porque no tengo tiempo para erizar la piel de otros sueños. Pero si tuviera tiempo me faltarían las ganas, las ganas que son solo...
La luz coqueta de la mañana había invadido nuestra pequeña isla de sábanas revueltas y libros a medio leer, de besos hipotecados y notas para una revolución permanente, de pancartas exquisitas y carteles heredados. Yo te miraba desde el breve espacio...
Decidido a prescindir de los días de lluvia, se dio un respiro entre ceja y ceja, con una bala de fogueo. Escupió al aire con tanta precisión que terminó por herir de muerte un rayo de sol trasnochado e incauto, aburrido como una tarde de tordos. Aterido...
Se me estaba olvidando a que sabia el amor una tarde lluviosa de domingo… Se me olvidaba, casi sin remedio, hasta que sucedió. Llegaste con la mirada tan tuya, esa que siempre me gustó ponerme para soñar y, comencé a quitarme, sin mediar palabra, una...
Me quedé con el recorrido placentero pero plagado de curvas peligrosas aquel al que me invitaba el dibujo de tus formas… Apenas era capaz de escuchar como explicabas con gran precisión los principios generales del derecho. Entonces eras mi atención concentrada,...
Puede que una tarde de esas, donde la lluvia hace del tiempo una cadenciosa y lenta sinfonía de grises, con tendencia al cielo menos cielo de cuantos sea posible imaginar… puede que hubiera sido una de esas tardes donde apenas importan las horas y es...
Todos los días desde aquella primera vez me aplicaba en sacar brillo a los zapatos de cenicienta. Periódicamente bajaba al supermercado y comparaba dos litros del mejor limpiacristales… Ella me lo agradecía llevándome de paseo en su carroza, siempre después...
Huyendo del calor de la India, nos fuimos a las montañas, buscando escapar de aquel sofocante infierno de colores pardos, naranjas bermellones azules y también verdes, terminamos en la ciudad de Simla y luego Narkanda no muy lejos del impresionante Himalaya…...
Echo en falta el sabor de tus labios y el calor de tus pieles encontradas entre las sábanas revueltas. Echo en falta el continuarte donde lo dejamos ayer/hoy, hace un suspiro de horas, porque tenemos límites donde parar para tomar aire y luego volver...
De la locura aquella quedaban dos o tres malos recuerdos, alojados entre las paredes silenciosas, hartas de contener el ruido de las noches largas y las ideas a veces airadas y también peligrosas de los que, sin querer dejarse dormir, aspiraban a ser...
Ella me dijo que los ángeles vuelan bajo. Me dijo que aletean suavemente sobre los sueños de los que despiertos miran como sale el sol. Me contó que soñaba con rozar la piel de uno con alguna de sus alas… Y todo mientras poco a poco, copa a copa, consumíamos...
Conquistados los límites, casi imperceptibles, entre una noche de ausencia y la súbita locura, no encontraron mejor manera para seguir adelante que salir al patio cubierto, dominado por la roca y el verde silencioso de los árboles y plantas, desnuda la...
Ella encontró que él llevaba: Un diccionario de palabras para decir al oído. Un lápiz para escribir el final de los sueños, sobre la paz de las nubes. Una copa para dos. Una cuchara para dos. Una linterna para alumbrar el camino de regreso. Un juego de...
Me gusta recordarte y recordarme… como si estuviéramos sucediendo, como si no fuera solo memoria y nostalgia. El tiempo nos ha herido con soles y lunas, también alguna borrachera compartida y muchos sueños comunes… Para cuando me dejaste había aprendido...
Y diciendo, “en tus manos encomiendo mi espíritu”, se dejó caer, de un tirón, un baso largo de agua de fuego, sin hielo ni otra compañía, en la boca con la que una o dos horas antes, había intentado besar a la ´última mujer de su vida. Justo después comenzó...
Por si acaso un día no amanece, decidí dejar por escrito, sobre la piel de una playa cualquiera, una brevísima y sucinta reseña de cómo debería haber sido lo que no fue… En síntesis … amanecer es cosa de dos: la noche que ya no quiere estar más y el día,...
Anoche llegué tarde al mejor momento de uno de mis mejores sueños. Apenas rozaba la felicidad cuando, de un tirón súbito y violento, la campana que despierta al mundo que me tortura, hizo trizas las primeras piezas de la esperanza… Mañana, para vengarme,...