Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Por si acaso un día no amanece, decidí dejar por escrito, sobre la piel de una playa cualquiera, una brevísima y sucinta reseña de cómo debería haber sido lo que no fue…
En síntesis … amanecer es cosa de dos: la noche que ya no quiere estar más y el día, que, con las ansias de estreno, se presenta con novedades… pocas, pero, ¿Quién le dice nada?...¿ las nubes?... Cobardes pasajeras , volátiles farsantes de algo que no es algodón, ¿Quién?...
Si acaso no amanece, por la razón que sea; imagina que el sol se pone y luego, luego, dale la vuelta y empieza otra vez… No es difícil; no tanto…tonto. Y luego déjalo hacer, como si nada.
Un amanecer es poesía y un anochecer también es poesía… la una cuenta un madrugón y la otra el final de una tarde de esas que uno no quiere olvidar…o si.
Se me antoja pensar que un día puede no amanecer y entonces; solo entonces, tocará rememorar y rehacer de entre otros amaneceres un amanecer cualquiera en el que puede que uno no esté.
José Angel Fernández D.