Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Corría, hermosa, sobre la arena húmeda, dejando sobre el espejo frágil el rumor de sus pequeños pies, como si temiera ser atrapada por la noche inminente... José Angel Fernández Díaz
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Este soy yo… este y no otro. No pretendo esconderme tras el objetivo, pero aprendí a atrapar imágenes así… Soy el que escribe cuanto puebla este blog, el que se queda en carne viva sin miedo a recuperar la piel; ese que dice lo que siente y lo dice como...
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Nadie me preguntó, no tuve opción… era eso o nada… y nada era nada, cenizas y olvido. Me tocará envejecer, perderme en los rincones de mi memoria recurrentemente. Olvidarme de los caminos que me habrán traído a esta colección de canas, de carnes flácidas,...
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Nos alcanzaron los primeros estertores de la noche cuando apenas habíamos conseguido mirar por encima de las montañas mas bajas… el cielo debe ser un invento y nosotros un trío de ilusos… José Angel Fernández Díaz
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Uno de los primeros rayos de sol de la mañana me arrancó del sueño. Ella dormía deliciosa a mi lado. La piel desnuda me llenó de buenas malas ideas, pero no quise despertarla, pues, al fin y al cabo yo no era mas que un viajero en el tiempo que había...
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Por ser maricón y rojo, delitos imperdonables, te arrancaron la vida, con furia, rabia, envidia… esos invasores condecorados, esos miserables insensatos, fascistas asesinos de ideas y progreso. Por amar la vida y la razón te arrancaron los días, los años…...
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Recogía con paciencia semillas de sueños que el viento había esparcido sobre la arena de la playa. Contaba: uno, dos, tres…diez, cien… mil… De repente se encontró con la luna justo al fondo de la playa y esta con mucha seguridad le dijo: no son semillas...
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Aquella mañana, por la razón que fuera, el sol decidió no salir. La luna se ocupó de iluminar la piel de las cosas… los girasoles desconcertados no sabían a dónde mirar. Descubrieron mirándose entre ellos, que sin la luz del sol se habían convertido en...
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Dime que si y te regalo una noche loca de atar, un paseo a la orilla de mis deseos o un viaje con gastos paganos al principio de mis ideas perdidas. Dime que si y me confieso perverso inventor de máquinas inútiles, maniaco comprensivo o amante abatido...
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Comenzó siendo un agradable susurro al oído, un abrazo cálido sin primeras palabras, una melodía envolvente, frágil e intensa al tiempo. El recorrido había comenzado; los sentidos en fila, alerta, dispuestos… sumisos, deseosos. Me dejé llevar, porque...
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