Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Por ser maricón y rojo, delitos imperdonables, te arrancaron la vida, con furia, rabia, envidia… esos invasores condecorados, esos miserables insensatos, fascistas asesinos de ideas y progreso. Por amar la vida y la razón te arrancaron los días, los años… como lo harían hoy, si pudieran, porque nada ha cambiado, Federico, nada, poeta, ha mutado esa agria y amarga forma de ver la vida, esa egoísta versión del ser humano, que pretende imponer sus limitaciones y miedos a quienes quieren vivir una vida sin límites sin miedos, comprometida pero no sometida, coherente no aparente… Ellos son mentira, pero una mentira que mató, que asesinó con furiosa rabia y que lo haría otra vez…poeta.
Estabas enfermo, decían miserables, de ideas y maneras, eras un delincuente, un republicano homosexual, sabias que te iba a tocar pero amabas a tu país y te quedaste para ser semilla en algún lugar de la piel de la tierra tuya… Enfermo, delincuente, decían…yo también soy Federico García Lorca, también soy un delincuente, porque me confieso republicano y si fuera preciso presumiría de ser homosexual, aunque eso no sea cierto, porque creo en la libertad sexual. Te confesaste católico y esa iglesia en la que creías, con su dios a bordo, te dejó marchar porque, tus delitos, esas míseras excusas, son las mismas de las que siempre se han servido para estar junto al poder o ser el poder…
Apagaron tu vida pero no tu obra. Tu palabra sigue viva, está viva…
“El Tiempo
tiene color de noche.
De una noche quieta.
Sobre lunas enormes,
la Eternidad
está fija en las doce.
Y el Tiempo se ha dormido
para siempre en su torre.
Nos engañan
todos los relojes.
El Tiempo tiene ya
horizontes.”
(Federico G. Lorca)
Federico, poeta, dibujante de miradas profundas, de sueños al ras de la vida, de amores inventados, de flores imposibles, de casas habitadas por la tradición ancestral… han callado tu voz pero tu palabra sigue viva para ser bandera y arma para matar de amor.
José Angel Fernández Díaz