Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Dime que si y te regalo una noche loca de atar, un paseo a la orilla de mis deseos o un viaje con gastos paganos al principio de mis ideas perdidas.
Dime que si y me confieso perverso inventor de máquinas inútiles, maniaco comprensivo o amante abatido a la primera.
Dime que si y dibujo tu nombre sobre la arena de la playa donde descansan mis sueños, escribo un te quiero, con arroz, en el suelo de un supermercado o me borro del mapa de tus mejores pesadillas.
Dime que si aunque sea muy bajito. Prometo no contárselo a nadie.
Dime que si y te lleno de suspiros pegajosos, te siembro de besos sin flor o te tapizo de lametones transversales.
Dime que si y te invito a cenar en un restaurante inventado, a dormir en mi cama bajo la luna o a comer justo donde las olas rompen la monotonía.
Dime que si y te invento un jardín de ensueño con palabras, construyo un faro para no perderte jamás o siembro un prado de margaritas para nadar.
Dime que si aunque sea muy bajito. Prometo no decírselo a nadie… lo prometo.
José Angel Fernández Díaz