Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
10 septiembre 2013 2 10 /09 /septiembre /2013 01:12

               ricardo-aran.jpg

               La tarde colmada de un sol agradable y placentero, que entonces comenzaba a declinar,  nos llevaba poco a poco sin apenas hacer ruido, al comienzo de la noche. Patricia, nuestro GPS, anunciaba con antelación cada nuevo paso, cada giro, cada exceso… Era agradable viajar  con la sensación de estar pisando con firmeza suelo conocido, cuando en realidad todo era nuevo y desconocido.

                Viajábamos muy cerca de la costa y aún sin ser capaces de verlo, el olor del mar llegaba a nuestros sentidos, como si las olas estuvieran rompiendo a nuestros pies. El mar nos había unido; la playa, los veranos, los amigos… habían pasado tal vez 24 años desde la primera vez, desde aquella primera vez en que las vidas que llevábamos viviendo se encontraron para compartirse. Nos habíamos construido una familia, un hogar, costumbres, deseos compartidos, pasiones comunes, ilusiones y sueños para tres … y dos perros.

                Se  anunciaba una hermosa puesta de sol. Habíamos aprendido a disfrutar de cada una como si no hubiera habido otras antes.

                No hablábamos, solo la música y Patricia de vez en cuando, acompañaban el ritmo de los pensamientos  y la impresión de cuanto nos llegaba del otro lado del parabrisas. La vida no había sido fácil, nunca lo es. Pero habíamos llegado lejos y teníamos buenas razones para seguir.

                Cuando el sol era una ausencia  entrañable, el GPS se volvió loco, Patricia dejó de hablar; en la pantalla leíamos “carretera sin nombre”… En la oscuridad del coche apenas pudimos mirarnos a los ojos, pero acordamos seguir aquella carretera sin nombre hasta el final…

                Sonaba una balada cuando por fin apareció ante nosotros algo mas que carretera. Una playa, las últimas luces del sol sobre el horizonte y,  coronando  un acantilado lejano, la Luna y Venus.

                Bajamos del coche, desnudamos los pies y disfrutamos del contacto de la arena aún tibia. No llevábamos palabras para decir  mientras, cogidos de la mano, nos acercábamos poco a poco a lugar donde las olas plateaban la playa. Con el ir y venir de las olas nos llegó la voz de una guitarra y una canción casi susurrada. A un lado del arenal muy cerca de nosotros, bajo la tímida Luna  cortejada por Venus, una pareja  disfrutaba de la soledad de la playa.

                Nos sentamos sobre la arena. Estábamos allí, con razón o sin razón, pero muchas cosas habían sucedido para que aquello tuviera poco de casual… Escuchamos los últimos compases de aquella canción que conocíamos bien, tanto como la voz de quien la interpretaba y la de quien al final dejó escapar un puñado de palabras cargadas de pasión…

                Comenzaron a amarse, como si no estuviéramos allí… y estábamos allí, bajo la luna, al pie de la playa,  mirando a Venus, sintiendo la brisa sobre la piel desnuda y las caricias nuevas rozando la piel recién conquistada… estábamos allí hace tal vez 24 años una noche cualquiera de los primeros días de septiembre, con toda la vida por delante y el calor intenso de un sentimiento capaz de vencer los límites del tiempo… Estábamos allí, porque hasta aquella playa nos llevó una inolvidable carretera sin nombre…

                José A. Fernández Díaz

Compartir este post

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : El blog de atrapado-en-la-esquina-verde
  • : Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
  • Contacto

Perfil

  • atrapado-en-la-esquina-verde
  • Invasor atrapado en el territorio sin límite de los sueños y lo políticamente incorecto... Eterno indignado y perverso militante de causas pervertidas.
  • Invasor atrapado en el territorio sin límite de los sueños y lo políticamente incorecto... Eterno indignado y perverso militante de causas pervertidas.

Anuncios con palabras

- Vendo Manual de Supervivencia para Corazones rotos, con mucho uso.

- Se agradecen los comentarios... yo también tengo derecho a leer.

 

 

 

Páginas

Categorías

Enlaces