Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Amar… amor… Verbo cautivo, atrapado, corazón ocupado, habitado, utilizado para algo más que el latido mecánico e imprescindible.
Amar…amor… Ojos para mirar desde el fondo del paraíso desarmado, pacífico…
Amar…amor… Manos para amarrar la noche salvaje de los sentimientos sin razón…
Amar… amor…Pies para andar las calles ruidosas del tiempo donde reinan los sentidos inundados por la pasión…
Amar…amor…Pecho para contener el latido indomable de esa víscera que no sabe susurrar secretos…
Amar…amor… Sexos ávidos, siempre listos para encontrarse, para recibir y ser recibidos, para confundir calores…
Amar…amor… Vientre para depositar un manantial de besos jugosos…
Amar…amor… Pechos para rozar con el borde cortante de la imaginación…
Amar…amor…Piezas de una armadura preparada para ser vencida en no pocas batallas…
Amar…amor…
José Angel Fernández Díaz