Apenas
rozo la orilla de tu piel y se me erizan las ganas. Soy ola que alcanza la carne viva de tus defensas vencidas y se hace con el calor de los besos que conquistan los labios tuyos. Labios de palabras pintadas con carmín y labios silentes con sabor a mar… labios que susurran al oído de la pasión cuando los míos se pierde en aquellos otros al sur del paraíso…. Labios unos, labios los otros…labios para besar, para compartir el calor de la carne y el sabor de la pasión… Nos tenemos, somos, cuando ya no sé donde empiezas tu, cuando ya no sabes donde acabo yo… Nos tenemos cuando nuestros límites se han perdido; cuando no nos importa perdernos para siempre en la suculenta y apetecible cumbre de la pasión construida y compartida…
Apenas me hundo en tu interior y siento circular por el torrente que me da vida el calor contagiado. Somos un conjunto que se mece, que se reconoce atrapado en un ritmo hipnótico y definitivo… Sabemos, somos inconscientes conscientes de que esto tiene un final… y un volver a comenzar...
Te quiero recorrer; adoro explorarte, coleccionarte, recolectar tus perfumes y los calores que te ilustran… te quiero querer entera, sin dejarme nada para después… quiero abandonar cuanto soy por tu camino, quedarme en nada, vacio en mi y lleno en ti, desbordante por los límites de los labios de palabras pintadas con carmín y aquellos otros mudos con sabor a mar…
Te quiero para crecer dentro de ti, para ocuparte, para colmarte y no perderte en los porvenires y devenires inventados… Y es que tu me haces grande y también pequeño… y cuando soy pequeño me gusta mirarte con los ojos del conquistador que no soy y pensar cuanto me gusta pasearme por la orilla de tu piel y sin miedo aventurarme en el paraíso de los espacios tuyos, atiborrados de rincones y orillas, de esquinas y acantilados, llanuras y valles…
Apenas rozo la orilla de tu piel y se me erizan las ganas…Apenas rozo la orilla de tu piel y confundo límites con conquistas …
José Angel Fernández Díaz