Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Ella simple y compleja al tiempo, con sus trece años sin más y sin menos, intentando encontrar un espacio donde aparcar su mirada tímida, se fijó en algún lugar del suelo. Es posible que no tuviera gran interés en intentar tolerar aquello que no importaba entender… alguna gente que se relacionaba en el patio del colegio no estaba en conexión con sus deseos, mucha gente se dejaba llevar por la corriente y ella estaba varada…
Él simple y complejo al tiempo, con sus trece años sin más y sin menos, intentando encontrar un espacio donde aparcar su mirada tímida, se fijo en algún lugar del suelo… algo mas allá de donde lo hacía ella. La mira de lejos y decide acercarse.
Él muy cerca de ella, tanto que se sienten, clava la mirada en el punto que la entretiene. Pronto decide hablarle… Se acerca más y levanta la mirada buscando la de ella que apenas se atreve…
-Yo miraba al suelo en aquel lugar del patio, tu lo miras aquí y me ha parecido que podríamos mirar juntos…
-No miro al suelo… miro esa mancha del suelo.
-En donde yo estaba no había mancha
-Aquí, si y si te fijas bien guarda cierto parecido con la estrella de la muerte.
-Si, eso me ha parecido a mi.
Habían hablado otras veces. Otras veces habían concluido que tenían cosas en común. No siendo tan comunes, resultaba difícil encontrar espíritus afines… pero eso apenas importaba.
Apenas se miraban a los ojos, apenas dibujaban con palabras el cosquilleo que correteaba por su manera de pensar y entender; apenas sabían que la vida tiene estas cosas y otras mas complicadas…
Pronto se unieron a ella y a él, dos o tres compañeros que desdibujaron la magia que los contenía… al fin y al cabo, mañana, era otro día y estaba por venir…
José A. Fernández Díaz