Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
El con siete años bien cumplidos y dos lagrimones deslizándose cara abajo, sin remedio, una súbita tristeza y un puñado de palabras, casi ininteligibles entre, sollozos.
Ella, entre los diez y los doce… demasiado tímida para reconocerlo y sobradamente valiente para desconcertar a cualquiera, adornada con un bigotazo de cacao y una melena imposible.
Ella y el se dicen y se cuentan hasta que, por la razón que sea, es ella la que decide poner fin a aquel llanto diciendo, sin mas: “que tragédico eres”…
En todo caso el no abandonó su llanto, “tragédicamente”, hasta que en la tele encontró cura para sus males.
Entretanto y sin que apenas exista un tiempo para percatarse, se van pasando los años de inocencia y fantasía…
José A. Fernández Díaz