Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Quererte?...pero si aprendí a quererte olvidando como había querido antes, para que fueras única; para contarte como un descubrimiento y no como un simple encuentro.
Amarte?... como si tuviera la perversa intención de reinventar el verbo y llamarlo igual que tu, para que solo nosotros pudiéramos entendernos.
Odiarte?... con todo mi corazón, atenazado por tus ausencias, desolado por esos silencios terribles de inmensas medias horas interminables.
Dejarte?… siempre, pero no para irme sino para sentir que no soy capaz de estar sin volver, para herirme con tu distancia y regresar para ser curado.
Hablarte?... pero si apenas encuentro hilos de la voz que me define como torpe aprendiz del poeta que quiero ser, para que cada vez que quiero llegar a tus sentidos me anteceda la belleza.
Mentirte?... casi siempre y siempre sin querer… porque apenas soy capaz de explicar cuales son los limites de mi cielo y también de mi infierno, cuando estas al lado mío.
Soñarte?... sin medida, ruidosa y agresivamente, como si pudiera atrapar el humo de mis sueños entre las manos que te dibujan entre las sombras.
Acariciarte?... con la furia de las olas que se destrozan en hilos de espuma blanca sobre el loco mar azul; para que la piel que te envuelve, perfume la superficie de mis sentidos.
Extrañarte?... pero si aprendí a no dejarte ir, yéndome contigo, volviendo a ti sin haberme ido.
Perderte?... todas las veces que quieras y siempre que puedas; para encontrarte a la vuelta de mi esquina, al pie de un árbol cualquiera, presa incondicional del otoño que viene…
Quererte, amarte, odiarte, dejarte, hablarte, mentirte, soñarte, acariciarte, extrañarte, perderte… un poquito todos los días, bajo la luz de los días que pasan y que terminan siendo años; un poquito y nada mas.
José A. Fernández Díaz