Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones...
Desde Galicia, mi esquina verde.
Miraron los ojos la una del otro y también al revés… se miraron. Encontraron en aquella drástica exploración una buena excusa para seguir adelante y adelante siguieron. Como una chispa saltó la primera palabra que encendió un hilo de luz en el lago pacifico de una de las miradas, que inmediatamente se rindió y lo confesó casi todo… Solo una palabra, una palabra sola y ella se encontró explicando por qué había invadido los sueños de aquel desarmado cerrajero…
Era ella indudablemente quien había poblado la paz de su descanso con una inolvidable historia por inventar. Ambos recordaban que apenas palabras, apenas verbo encendido había sido preciso. “Eres” – dijo- , y ella no pudo mentir, no quiso faltar a la verdad. “Soy” –dijo-. Cierto es que podría haber sido “fui”, pero quiso decir, deseó decir: “Soy”… Acaso, con semejante juego en el tiempo pretendía repetir la historia común por inventar?...
“Soy…soy y si lo deseas seré y seremos”… El, invadido por la duda, castigó su carne, con la nada despreciable intención de verificar si aún dormía…