Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Un día cualquiera pero uno de esos extraños y sorprendentes días sin prisa, el corazón nos pide latir con intensidad, mientras el rumor de las olas alcanza a desdibujar el de nuestros pensamientos y la mirada no atrapa sino que termina siendo presa de la inmensidad, de la belleza ineludible…
Un día cualquiera pero uno de esos extraños y sorprendentes días sin prisa, quizá nos encontremos con nosotros mismos paseando por una playa cualquiera y quizá entre rumores y latidos volvamos a escuchar los gritos de aquella libertad nuestra prisionera tras las rejas del día a día… quizá una buena dosis de soledad premeditada, quizá eso y algo más… un día cualquiera pero uno de esos extraños y sorprendentes, de esos sin prisa… sin prisa y soledad agradecida.
José A. Fernández D.