Me gustaría ser el hombre del tiempo y predecir el que hizo ayer sin vergüenza ni reparo.
Me gustaría ser la mujer del tiempo, con tiempo para intentar entender el cerebro de los hombres.
Me gustaría ser sexto sentido con sentido.
Me gustaría ser consolador incansable de señoras y afines, sin consuelo.
Me gustaría ser cura… si, cura de enfermedades mortales.
Me gustaría ser aire que mueve el pelo de los tontos y agita el de los listos.
Me gustaría ser imparcial y perder el juicio una y otra vez.
Me gustaría ser manzana de esa que muerden las Evas hambrientas de pecado…
Me gustaría ser caótico, apóstata y Rumano…
Me gustaría ser chocolate del bombón mas empalagoso.
Me gustaría ser pez para tener pensamientos breves pero profundos.
Me gustaría ser crema bronceadora para pasearme sobre la piel de quien se inmola por capítulos.
Me gustaría ser zanahoria para dar la nota de color a los muñecos de nieve.
Me gustaría ser sal para arruinar alguna que otra comida y acelerar la tensión del momento.
Me gustaría ser corazón para estar de aniversario el 14 de febrero.
Me gustaría ser cebolla para tener siempre una piel alternativa y de repuesto.
Me gustaría ser nube para alegrar a ciertos hombres y mujeres del tiempo…
José A. Fernández Díaz