Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Noche intensa, fiesta de disfraces, una vez más tras la mesa de mezclas después de muchos años… llevaba media hora de sesión cuando de repente alguien me pide un tema: “after dark” de Tito y Tarántula, ese que todos asociamos inmediatamente con “Abierto hasta el amanecer” y sobre todo con ese baile inolvidable de Salma …
Justo antes de que entrara el tema se hizo un espacio en la pista iluminada tan solo por algunas luces de colores… Con los primeros compases de aquella canción, apareció envuelta en un manto denso, como en la película y un penacho de plumas rojas, que dibujaban los contoneos del resto del cuerpo… tragué saliva y me froté los ojos no una sino muchas veces. Una especie de sueño hecho realidad me había transportado a aquel bar de carretera conquistado por un denso humo de cigarrillos, efluvios etílicos, comentarios desproporcionados, luces ínfimas… una colección infernal de excusas para no salir de allí hasta el amanecer de los nuevos tiempos…
Solo la música y el leve ruido de una luz giratoria acompañaban a aquella aparición…me costaba creer que alguien, alguna de las invitadas a la fiesta hubiera optado por semejante disfraz, pero lo cierto es que allí estaba y como estaba. Me quité los audífonos, los posé sobre el equipo y me acerqué …
Justo cuando llegaba al lugar de la pista donde aquella mujer se contoneaba seductoramente, dejó caer la capa, tal cual lo hiciera en la película y creo que en aquel momento mi corazón más que latir se revolcaba de felicidad… podía imaginarla, había visto aquella escena dos docenas de veces o mas; y aunque no esperaba que nadie pudiera igualar a Salma, lo cierto es que tampoco imaginé que podía llegar a ser lo que fue…
Cuando dejó caer la capa llamó mi atención una boa constrictor de peluche a juego con una pelambrera que nacía por todas partes alrededor del sujetador, continuaba desplomándose barriga abajo hasta llegar a un bikini engullido por la línea de flotación y dos muslos tremendamente generosos, pero para acompañar con patatas. El conjunto o la horrible visión, lo completaba una digna barriga cervecera que acompañaba torpemente la música que aún sonaba…
Volví a mi cubil, tomé un CD que froté en el metal de uno de los amplificadores, con la intención de afilarlo; pero cuando lo llevé a mi muñeca note que seguía siendo inútil para el suicidio… Entonces desesperado, tomé una botella de cerveza que me había quitado la sed, me bebí lo que quedaba dentro y luego la golpeé en la mesa con la intención de romperla, para intentar matar aquella pesadilla, para siempre… lo único que conseguí fue apagar el equipo y llamar la atención de todos los presentes, que se volvieron para mirarme, perplejos. Ellos no podían entenderlo, me dolía profundamente ver como la imagen de Salma había sido profanada y rota para siempre.
Al final conseguí romper la botella y cuando me la llevaba a las venas, noté que un cuerpo semidesnudo se acercaba a mí con prisa, detenía la mano con la que intentaba herirme de muerte y que naturalmente era mía; me miró a los ojos y sin decir palabra posó sobre mis labios horrorizados un beso envenenado…
No fui consciente de lo que estaba pasando hasta que volvía a mirar su cara y luego las de los demás: Fiona y Srek, los Adans, los cazafantasmas, Tron y la pirata del Caribe, Mary, Un extraño cardenal negro, blancanieves y ricitos de oro, todos, todos menos yo se habían convertido en seres horribles poseídos por extraños espíritus… Tomé mi pala de limpiar la chimenea y huí despavorido, descalzo, sin pantalones, con el cuello de la camisa levantado bajo la cual asomaba mi calzoncillo… hui caracterizado de Ton Cruise en Riski Busines, de aquella antítesis de la Salma Hayek de mis sueños. La historia se repetía igual que en “abierto hasta el amanecer… bueno, más o menos; ellos no tenían licor de hierbas…
José A. Fernández Díaz