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Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.

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Las sandalias del pescador contra los glamurosos zapatitos rojos.

        sandalias-del-pescador-1-.jpg  No sé si hubo un tiempo para que el dios o los dioses de los hombres, estuvieran mas cerca de la plaga imparable de la miseria, el espectro de la marginación, la epidemia del desamparo y un  gran puñado de desventuras, que duele enumerar una a una o todas juntas… No sé si alguna vez hubo un dios próximo, sensible, asequible, progresista, coherente con su obra… no lo sé y no me importa. Al fin, el hombre, se ha hecho con la mano que escribe su destino y se ha ocupado de borrar sobre borrado, hasta romper el papel…

          No entiendo, un día dejé de hacerlo, cual es la base sobre la que se sostienen las torres de poder de las distintas iglesias o religiones. Todas mantienen una superestructura impenetrable,  que en la mayor parte de los casos, cuando no en todos, recuerda a los regímenes totalitarios mas férreos. Su poder no es de este mundo… Sin embargo es en este mundo donde se decide todo y mas… o acaso los que deciden tienen alguna conexión especial con los poderes celestiales?... Si esto último es cierto algo va mal…

          El caso concreto de la Iglesia católica, muy de actualidad, esta vez por cuestiones políticas y no de abusos, escándalos o interpretaciones libérrimas y mutantes de textos anacrónicos y descatalogados, que intentan acotar los usos y disfrutes de la realidad hasta rozar mas de una vez o todas,  los límites del absurdo… decía, decía que la Iglesia católica nos ofrece una vez más el ruidoso y rimbombante espectáculo de la elección de un nuevo papa; en un escenario conquistado por el glamur y la riqueza desproporcionada.  Se reúnen a puerta cerrada unos pocos hombres envestidos de una representación que han ganado en base a no sé  que argumentos,  pero que les permite combatir no se si dialécticamente,  intramuros, hasta decidir que las sandalias del pescador, de Pedro, se las calce uno de ellos…  Y lo anuncian haciendo discurrir por una breve chimenea,  sobre el lugar donde se reúne el cónclave,  una nube de humo blanco. Sin programa conocido por los católicos del mundo, sin campaña y sin un proceso participativo… eligen en base a un proceso desconocido,  cual va a ser el giro que pretenden dar a la historia; porque esto es cierto e innegable. La historia de la Iglesia católica está plagada de giros, cambios a peor, eternos y vergonzantes abrazos al poder dominante y dominante a la fuerza, asesinatos coordinados por un famoso tribunal inquisitorial, miembros abrazados al pecado del que aconsejan huir… en fin; nada ejemplar. Todos estos giros dependen de cual sea el carácter del nuevo papa. No sé cual es la capacidad de reacción de los católicos  de hoy en día, los contemporáneos, pero me gustaría saber que el nuevo papa tuviera el valor de rechazar el modelo de estado Vaticano y se ocupara de crear una iglesia que fuera realmente pueblo…

          Es que si se mira bien todo esto no es ni mas ni menos que pura y dura politiquería: se alejan de su pueblo, viven rodeados de riqueza y privilegios, desconfían del poder divino descaradamente (el papamóvil es un ejemplo), la penuria y la pobreza son verbo sin carne… en definitiva son una CLASE, muy alejada, a años luz,  del trabajo que hacen algunos misioneros (teólogos de la liberación, por ejemplo)…  Lo mismo sucede con los políticos… son pueblo para arrancar votos y bien pronto se convierten en clase política, cargada de privilegios…

          Supongo que quienes creen no están ciegos, yo no lo estaba en aquellos tiempos en que creía, y serán capaces de percatarse de cuan grandes son las injusticias, de la inmensidad de la farsa y la magnitud de la miseria moral,  que vive bajo el oro y el armiño, bajo túnicas y demás vestes o áureos uniformes  de campaña y zapatitos rojos a medida de pies delicados en extremo,  incapaces de calzar las miserables sandalias del pescador…

          José A. Fernández Díaz.    

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J
Hace muchos años, cuando creía, pensaba como pienso hoy que no creo... Probablemente, ahora que no soy parte, debería abstenerme de comentar. Si comento es porque ellos invaden constantemente mi<br /> esfera de libertad... Gracias Ricardo o dbería decir Salma...
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R
Me saco el sombrero!! Ojalá otros, se sacaran los anillos......<br /> De lo mejor, Angelito!!
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