Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
En busca de nuestro fuego huimos al norte, al borde del mar, en la esquina verde. Nos encontramos con nuestra imagen sobre un charco pacífico en el camino. No querías volver, preferías seguir buscándote para encontrarme… prefería correr a tu lado para no perderte. Nos buscamos juntos hasta encontrarnos al mismo tiempo en el norte de nuestra huida… la sombra de aquellas dudas nuestras apuntaba al sur cuando el sol anunciaba su retirada. Buscábamos el fuego, cuando el fuego iba con nosotros, pero nos gustó el color del camino y la luz del espacio que encontramos. Aprendimos a querernos amándonos y a extrañarnos queriéndonos . Nos enseñamos a olvidar y a construir nostalgias nuevas; también a mirar las fotos del anteayer con la mirada de pasado mañana… fuimos tiempo perdido y espacio conquistado… encontramos nuestro fuego y allí construimos un espacio al que llamar hogar… De vez en cuando nos miramos en el charco pacífico del camino… nos miramos como si fuera ayer; pero en realidad es mañana.
José Angel Fernández Díaz