Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Qué fértil tierra habita en la piel que tapiza tus sentimientos, para que, cuando dejo caer suavemente la mirada sobre montes y montañas, valles, depresiones, abismos y manantiales, me llene de pasión incontenible…?
Qué color indefinible y furioso tienen las luces de esa mirada tuya, para que, cuando me abandono al calor de tu mirada, se me olvide el nombre del día, la hora y el lugar donde ha sido…?
Qué veneno maravilloso se esconde detrás de tu forma de decir “si” y también “no”, para que, teniendo que ser si no importe encontrar un no sin opción…?
Qué origen tiene el perfume que se adorna con cada rincón de tu cuerpo, para que, cuando lo acaricio, se me olvide como sabe una puesta de sol…?
Qué tiene que ver un “te quiero” tuyo, con el principio y el final de todas las cosas, para que, cuando se te cae al borde blando de mi sentimiento, se me ocurra reiniciar la torpe búsqueda del paraíso…?
Que esconde el tacto de tu sexo cálido y seguro, para que, cuando soy parte confundida dentro de tu piel mas honda, termine pensando siempre en ese momento como el mejor fin del mundo imaginable …?
Qué es eso que acompaña el tacto mío que recorre tus silencios, para que, cuando siga loco y voraz termine sin saber donde está escondido el manual de instrucciones para desconectar la luz del sol…?
Qué es eso que se parece al para que?… es tal vez la explicación inventada para justificar el significado de algo que no existe mas que en mi imaginación…
José Angel Fernández Díaz