Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
El universo por ejemplo…
No soy más que un recipiente, uno con paredes de humo y sueños, nostalgias y desasosiegos… ideas rotas e ilusiones robadas. Soy una versión confusa de lo que me hubiera gustado ser, porque no soy más que un experimento, un ensayo con sustancias caducadas quizá…
No soy más que el momento, un espacio ruidoso sin futuro cierto; un habitante torpe que pasea sobre el suelo de la realidad, pisando uno y cien charcos, donde reposa el agua de mil lluvias y el reflejo de veinte puestas de sol inolvidables…
No soy más que una mujer desdibujada, un niño olvidado, un hombre que mira y se descubre culpable, en cada injusticia o herida que sangra. No soy más que el espejo donde rebota la estruendosa realidad…
No soy más que una huella en la arena, un paso sobre la nieve, una gota de lluvia en el mar… nada más. Soy principio y también el límite de mi fin, y nada mas…tal vez, esperanza. No soy más que esperanza, tal vez…
No soy más que el motor que mueve las ideas que me sostienen, la voz que inflama las intenciones que ciegan los miedos… el organismo vivo de la ilusión. Soy una pisada entre el hoy tangible y cierto y el mañana que puede ser o no ser…
Soy un loco agradecido…
José Ángel Fernández Díaz