Lo recuerdo bien, sucedió en el año 1980, y lo recuerdo tanto que algunos años después, cuando volví a encontrarme con aquel libro una avalancha de imágenes me atrapó…
Esperaba con gusto la clase de literatura, adoraba a aquel profesor y su manera de llevarnos de paseo por las páginas de los libros que al menos yo aprendí a amar de su mano. Aquella mañana tardaba un poco y una sensación de grave desazón comenzaba a inquietarme en justo contraste con la alegría de otros que comenzaban a celebrar que quizá no hubiera clase…. Al fin llegó y llamó mi atención su gesto cansado unas evidentes ojeras bajo los gruesos cristales de sus gafas… esta vez traía en una de sus manos dos libros…
Nos miró a todos con atención, respiró hondo y comenzó a recitar de memoria: “ Ningún hombre es una isla , algo completo en si mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto… la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo formo parte de la humanidad; por tanto nunca mandes a nadie a preguntar por quien doblan las campana: doblan por ti…”
Apenas he dormido –comenzó a explicar-, me entretuve soñando, pensando que algunas cosas no iban a su suceder, no otra vez… creí que los hombres aprendían de sus errores y del dolor y del horror… Pero pronto desperté de mis sueños; fue el teléfono y una voz confundida entre lágrima y gritos de dolor y miedo, lo que me devolvió rápidamente a la cruda realidad, a la percepción de que pese a la deliciosa teoría sobre derechos humanos, unos hombres siguen teniendo la fuerza y la impunidad suficientes para acabar con la vida de otros sin apenas dar explicaciones…
Soy Uruguayo y debéis saber que en mi país existe, como fruto de un golpe de estado, una llamada dictadura cívico-militar desde el mes de junio del año 1973. Desde entonces se prohibieron los partidos políticos, se ilegalizaron los sindicatos obreros y los medios de prensa, y son cosa de todos los días la persecución, el encarcelamiento y el asesinato de quienes NOS oponemos al régimen…
Ayer me comunicaron el asesinato por parte de la dictadura, de cuatro compañeras de facultad… una de ellas el amor de mi vida… Siento, pues, mi aspecto y este furioso aterrizaje sobre la realidad… Debería haberos explicado ya que la literatura es mucho mas que fantasía y ficción imposible… Algunas veces, muchos libros son un dibujo con trazos gruesos de la naturaleza del hombre…
La frase que os recité al llegar es de John Donne y de ella se valió Grahan Green para presentar su libro “Por quién doblan las campanas” … Tengo conmigo ese libro y otro con el que me alimento cuando me siento débil “El viejo y el mar”… De este último aprendí a no dejarme vencer, a luchar siempre con todas las fuerzas… Hoy, si no tenéis inconveniente, me gustaría hablaros de este libro …
José Angel Fernández Díaz