Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Algunas veces me cuesta entender por qué la vida insiste en amanecer una y otra vez en aquellos lugares donde el tiempo no es mas que la tortuosa y dolorosa manera de llevar la cuenta regresiva de camino al final… me cuesta tanto que termino por desistir y confesarme un rotundo e insano ignorante.
Algunas veces consigo entender la fuerza del dolor que castiga a los que ya lo tienen… y el peso de la injusticia en quienes ya la sufren sin medida ni remedio… Algunas veces, porque otras me siento parte del problema y la culpa me hiere tanto que apenas puedo fijarme y ser consciente.
Algunas veces la rabia me toma y conquista el verbo que me explica; entonces soy ruido entre la multitud, lluvia en el mar...
Algunas veces quiero ser quien fui cuando entendía la vida como una lugar para estar, un jardín para compartir; pero, miro mis canas en el espejo, escucho las heridas impresas en mi memoria y vuelvo a la clara percepción de la vida como un lugar para recuperar, para rescatar del egoísmo y la injusticia…
Algunas veces me cuesta entender por qué la vida insiste en dibujar esperanzas donde habita la desilusión… Algunas veces miro a los niños en el parque, respiro hondo y me pongo a soñar como cuando era algo menos ignorante de lo que soy ahora…
José Angel Fernández Díaz