Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
- Y si nos casamos?... digo, de verdad, con sombrero, velo y esas cosas…
- El matrimonio está sobrevalorado… Yo no lo entiendo sin pensar en ti… Quiero decir, tu eres mi razón de ser y no me gusta llamarte matrimonio, ni mi mujer… tampoco esposa…
- Estaría bien… para pasar el rato y luego reírnos recordándolo una y otra vez…
- No se, tú crees que merece la pena tanto esfuerzo?... Yo no me veo con corbata… sombrero si, pero sabes que odio las corbatas… solo valen para tapar el ombligo.
- Yo llevaría velo y un ramo entre las manos… ah … y una liga…
- Y los invitados? A quien invitamos?
- Que sea una sorpresa… estarán los que estén y faltarán los que no estén…
- Parece lógico y práctico, sobretodo práctico.
- Y quien nos va a casar?...
- Que mas da?... el matrimonio está sobrevalorado.
José A. Fernández Díaz