Overblog Todos los blogs Blogs principales Estilo de vida
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.

Publicidad

Dulce huida

Huir no cuesta nada

Huir no cuesta nada

Publicidad

Él pensaba que la vida llevaba tiempo sin sorprenderlo, mientras observaba al camarero, que colocaba dos churros en un plato, con un gesto mas parecido a la desolación que al cansancio…

                Justo cuando abandonaba aquella escena simple y generosamente habitual, se encontró con la primera página de un periódico,  de los que aguardan ser leídos  en un mueble de la pared. Una cantidad, una suma irrepetible de dinero sobre la cabeza de un jugador de fútbol,    y poco mas abajo un  “considera que es insuficiente”… Y puede que fuera insuficiente para atender el ego de semejante individuo, pero  sería más que suficiente para solucionar el problema del hambre en muchos países de África. En la calle, bajo la lluvia y el viento, dos obreros,  trabajaban para corregir una rotura en el firme de la calzada…

                Ella apenas había abandonado la pantalla del teléfono. El había pedido por ella cuando se percató de que no prestaba atención al camarero que intentaba hacer su trabajo. Hizo el encargo que acompañó con un “lo siento”, … gracias. Luego volvió a  su soledad … en compañía.

                Resulta que,  de tanto imaginar el futuro, se nos ha pasado por alto la posibilidad de que,  los viajeros del tiempo apenas puedan entender el por qué de las nuevas tecnologías y terminen diluidos,  en el tendencial y contradictorio proceso de evolución tecnológica e involución sensorial.  La vida, tal como estaba sucediendo, le aburría un poco  casi siempre y mucho todas las veces. Fuera llovía y en el interior del café  el murmullo de voces se había atenuado poco a poco hasta convertirse en una sinfonía odiosa de ruiditos y tonos que arrullaban la creciente deshumanización.

                En su  viaje visual y algo triste, evadiendo la soledad, encontró que, en una mesa, una mujer en compañía de un libro, miraba con alegría evidente en el interior. Parecía como si la historia se metiera por sus ojos y le saliera por los demás sentidos … Había algo en su expresión que explicaba todo cuanto sucedía entrelineas o en el paseo por las páginas que adornaban la graciosa cadencia del conjunto. Leía con tanta atención que el resto de los actos eran una versión en cámara lenta de la realidad. Tomó un bollito del plato, sin apartar la vista de su historia y,  con una lentitud pasmosa,   se lo llevó a la boca. Al final sobre su labio superior se quedaron olvidados unos pocos granitos de azúcar. 

                El volvió a su mesa … se miró y miró justo  a su lado,   para  confirmar que seguía solo, en compañía de una mujer que había dejado de estar.  Se levantó y ella no se inmutó en absoluto. Él dudó, pero la soledad en compañía era insoportable. Se llevó la cuenta y, de camino a la caja, dio con la mirada en la chica del bollito,  que había cerrado el libro y que aún llevaba en su labio la huella dulce.

                Él se acercó y ella miró como si lo estuviera esperando desde siempre; sonrió … Él pidió perdón y retiró con infinito cuidado el azúcar de su boca. Ella sonrió otra vez … dijo gracias y él se despidió.

                Antes de salir de la cafetería se llevó a sus labios el azúcar que antes había sido de ella. Desde fuera pudo ver como ella acariciaba el sabor de la ausencia…

José A. Fernández Díaz

Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: