Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Amanezco sin retorno
Pienso
Cierro los ojos y me miro desde dentro
Pienso
Ella duerme a mi lado
En su lado
Sin otra frontera que,
Mi condición de hombre despierto
Su condición de mujer dormida
Ambas provisionales e inútiles
En caso de apocalipsis.
Pienso
La pienso
La siento dormir a mi lado
Feliz tal vez
Tal vez feliz
Pienso
Echo de menos lo que tengo de mas
Me falta la lluvia
Lluvia de esa que huele a libertad
Casi siempre…
Solo algunas veces…
Huele a prisión provisional.
Pienso
Las ideas me dejan solo
Frente a frente con la salida de emergencia
En la oscuridad
De mi gran inconsciencia.
Duerme
Ella duerme
Pienso
Yo pienso…
Yo, estúpido insomne
Consumo mis sueños despierto
Despierto
Mirando la hora que duele
Que va deprisa
Sin demasiadas razones
Para quedarse…
Cuando existe una sentencia firme,
Una condena irrevocable…
Con sabor a muerte.
Pienso
No tiene sentido ir en dirección opuesta,
Tarde o temprano
Terminaré encontrándome con mi yo
Que no tiene miedo,
Mi yo avergonzado
De soñar despierto
De Pensar
Despierto…
José Angel Fernández Díaz.