Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Confundida , taquicardica y con ganas de volar, volvió a casa.
Pensó que aquello era amor y volvió feliz a casa; tan feliz que apenas se percató de que llevaba puesta todo el tiempo o todo el tiempo puesta una sonrisa… la sonrisa que dedicaba a las ocasiones especiales.
Confundida pensó que aquella taquicardia maravillosa que, entre otras cosas, hacía que pudiera volar sin abandonar el suelo, era amor. Apenas se le ocurrió pensar que, además de aquel perfume contagiado en su piel y la mirada tatuada a fuego, del hombre con el que había estado… además de todo aquello, para ser su primera vez con el café; tres sin leche y muy dulces, pueden parecerse al amor… o no.
José A. Fernández Díaz