Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Tan solo treinta y cuatro y medio …
Treinta y cuatro y medio de tu parte, por tu parte y treinta y cuatro y medio de mi parte y por mi parte…
Treinta y cuatro y medio, mirándonos a los sexos como si fueran otros labios y otros ojos … y otra manera de hablar-nos.
Treinta y cuatro y medio… medio yo y media tu sin dejar de ser partes completas y rebosantes.
Treinta y cuatro y medio de por medio, en esencia, la presencia de la parte que no se ve, pero… se siente acariciando la parte aparte…
Treinta y cuatro y medio mas el otro tanto hacen de semejante proporcionalidad la nacionalidad del límite inconcluso…
Tan solo treinta y cuatro y medio y otro medio igual pero vuelto a revés…
Tan solo la suma hace del todo el limite de los que dándose a medias se dan por completo.
La mitad de cada mitad hace de nosotros un perfecto sesenta y nueve.
José A. Fernández Díaz.