Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Tu que crees tenerlo todo en propiedad…
Dame razones para no llorar e ilusiones para creerte cuando te pierdes en el filo de un puñado de insultos.
Dame libertad para elegir escapar, huir…no estar, en tus alrededores y salvar mi vida, que es mía en la misma medida que lo es mi cuerpo.
Dame un tiempo para no volver y rehacerme de entre mis heridas que son de tu puño y letra.
Dame razones para no condenarte a mi muerte, fruto de la vida miserable que has hecho para mi.
Dame mas lágrimas, mas dolor y te juro que me mato en defensa propia…
Dame con tus manos sucias de cobardía y tu rabia sin límites y te devuelvo los te quiero en forma de condena a un adiós perpetuo.
Dame la llave de mi cárcel y prometo volar antes de que la muerte te acompañe.
Dame otra herida con tus manos de bestia enferma y hago de mi huida la antesala de tu infierno.
Dame la ilusión de no volver a verte , a no escuchar mas tu racionalidad perdida… a no sentir la fuerza de tu carne hiriendo la mía.
Dame paz, miserable animal, yéndote o dejándome ir …
Dame un vete siempre o un no vuelvas nunca…
Dame lo que soy yo, devuélveme lo que he sido siempre , lo que es mío y vete a la mierda para siempre.
José A. Fernández Díaz.