Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Todo sucedió con una rapidez relativa… Nos llamó la atención, mucho, que no llevara puesta la vergüenza … buen comienzo, aunque no daba pie a la imaginación…
Se despojó, sin que casi nos diéramos cuenta, de la sinceridad… muy a pesar de que la hizo ondear en una de las manos con gran ostentación antes de arrojarla y perderla para siempre…
Luego, lo siguiente, fue la coherencia. Algunos miramos algo perplejos como se la iba quitando poco a poco sin gran dificultad… Antes había perdido la sinceridad y carecía de vergüenza … la cosa prometía.
Se ocupó de entretenernos un poco con lo poco que quedaba… se contoneaba e insinuaba con gran ruido, quizá consciente de que eso podía dar juego algún tiempo…
Lo siguiente fue, creo, la integridad y casi al momento la tolerancia… Comenzaba a verse lo verdaderamente esperado… o se intuía…
Para cuando dejó caer la honestidad, el público estaba muy excitado …Pedía que, se lo quietará todo de una vez… Curiosamente perdió la ideología sin querer… se ve que la traía floja…. muy floja… llegamos a pensar que, igual que sucedió con la vergüenza, no la traía puesta y nos engañaba… Lo de la ideología, aunque casual, fue impactante; apenas nos pudimos contener…
Qué quedaba… pequeñas y escuetas cosas… el compromiso pasó de una mano a la otra hasta desaparecer, como el resto en lo oscuro… Y llegó el turno de los valores, que a estas alturas apenas cubrían nada… sin el resto resultaba evidente el fondo … volaron los valores con gran facilidad igual que la generosidad y el compañerismo…
Ya no habia nada que esconder … teníamos ante nosotros lo que quedaba de aquella desbandada …
Señoras y señores: un político profesional…
José A. Fernández Díaz.