Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
-¿Me quieres?...
-¿por qué?...
-¿Cómo por qué?...
-Si, ¿por qué?, por qué tienes que preguntar, es que acaso no se nota?...
-Me gusta escucharlo.
-¿No te basta con sentirlo?
-No te entiendo…
- Y tu, ¿me quieres?...
- ¿Lo dudas?...
-No. Pregunto igual que tu lo has hecho. Es lo mismo…
-Yo me conformo con los hechos…
-Es distinto.
-Claro. Tu me quieres porque yo soy capaz de sentirlo; pero a ti te hacen falta mis palabras…
-Yo se que te quiero…
-Y, ¿cómo lo se yo?...
-Tu lo sabes, ¿no?...
-Te lo he preguntado porque me hacía falta preguntarlo…¿Me quieres?...
-¿Por qué?...
-¿Cómo por qué?...
-Si, por qué, por qué tienes que preguntar…¿ es que acaso no se nota?...
José A. Fernández Díaz.