Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Recuerdo, con la presencia de una herida abierta, el momento gris en que rugieron las sirenas de la fábrica y junto a la incapacidad para aceptar lo previsible nos encontramos con la dolorosa crónica de lo sucedido… Muerta una compañera; asesinada por el disparate de la perversa maquinaria, destinada a conquistar el amor de un mercando insaciable y lujurioso hasta prostituirse con la piel de vidas ajenas al corazón que lo mantiene injustamente vivo… Muerta, antes vacía de vida y esperanza, muerta y rota como las promesas que se hacen mirando a lugares distintos a los ojos que escuchan razones…
Recuerdo el dolor y los llantos, la rabia y las culpas, el ruido de la maquinaria del yo no fui poniéndose en marcha y el silencio de aquellos que también pudieron dejar de estar, el silencio que era otra especie de miedo, miedo de haber sido y dejar de estar para siempre… para siempre, siempre nunca mas…
Recuerdo el ir y venir por los pasillos, la locura y también la cordura corriendo en direcciones opuestas, la imagen de lo que fue y los restos del como ha sido inertes entre el frío amasijo de metal y la luz fría de la mañana… y los gritos de dolorosa rabia de la mujer que la amaba y que hubiera dado la vida que ya no importaba nada por haber sido ella o con ella viajar al fin de los días… pero no sin ella, sin ella no … aquellos primeros minutos de vida ya no tenían sentido, no sin ella…
Recuerdo la cara de los técnicos, la voz de los especialistas, el rumor de los periodistas, la ausencia de los culpables… las portadas de los periódicos y las imágenes en las pantallas…
Recuerdo mas días así, cruzados por la tristeza y la injusticia … los recuerdo.
José A. Fernández Díaz.