Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Por aquí llueve, con persistencia … nos matará el aburrimiento… será esa la estrategia?.
La lluvia tiene su “ese algo” romántico, entrañable, melancólico… siempre que no te colme de abluciones fuera de lugar y contexto. Me confieso enamorado de las tardes de lluvia y las noches de luna llena, de las mañanas de primavera y las intensas noches cálidas de verano , pero todo en su justa medida… esto de la lluvia que nos acompaña desde hace unos días es, cuando menos , un despropósito. Para tratarse de los últimos días de la existencia no están resultando muy gratos.
Sigo preocupado por el discurrir inevitable de las horas y de los días con destino al horizonte final. No me atrevo a dudar del pueblo Maya… pero insisto en lo desafortunado de la fecha.
Hoy me he dedicado a reflexionar sobre la música que me gustaría escuchar antes de que todo acabara e incluso entre el principio del fin y el fin del fin… el entretanto, quiero decir. Una mala banda sonora puede arruinar cualquier cosa y mas aún cuando se trata del final del mundo…
Imaginemos por un momento una cena romántica… yo pondría por ejemplo “Europa” de Santana y para comenzar bien, acompañando la huida del sol, el adagio de Albinoni… al final de la noche, cuando mi compañera se hubiera percatado de que la cena era solo una simple excusa, entonces deslizaría suavemente el bolero de Ravel … Eso si uno piensa que la música debe ser parte sutilmente esencial del momento y no un elemento persuasivo. Debe acompañar … no invitar a la huida.
Teoría, solo eso… Al final semejante perfección solo se ve en las películas. La realidad es bien distinta. Acabaremos escogiendo de entre nuestros viejos discos aquellos que tienen mas de nostalgia que romanticismo…
Pero… qué música es adecuada para recibir el fin del mundo?...
Podríamos ponernos de acuerdo y cantar todos aquello de “no, no, no nos moverán….”… se me antoja inútil si todo está decidido ya, igual que en el cada día de todos los días. Me temo que como banda sonora para semejante ocasión chirria…
Me inclino por cantar al oído de mi amada, en la medida de lo posible, esa canción que un día cualquiera nos unió para siempre…
“HELLO DARKNESS, MY OLD FRIEND,
I´VE COME TO TALK WITH YOU AGAIN.
BECAUSE A VISION SOFTLY CREEPING
LEFT ITS SEEDS WHILE I WAS SLEEPING.
AND THE VISION THAT WAS PLANTED IN MY BRAIN
STILL REMAINS WITHIN THE SOUNDS OF SILENCE…..”
Mañana volverá a ser otro día menos…
José Angel Fernández Díaz.