Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Miro por la ventana maldita de esa mísera farsa catódica, que ha dejado de ser caja para ser marco, y encuentro un extraño mundo que desconozco, en el que no habito, que no huele igual que el mío…
Señoras y señores, señoritos y señoritas, tontos del culo y tontas del culo… bobalicones insensatos todos …. y todas; llegan a quien lo admite, explicando con el verbo pobre, sucio, mínimo, una forma de vivir al margen de la realidad y que curiosamente importa… importa, que diablos, a quienes nada tiene que ver. Bombardean con armas de enajenación masiva, con argumentos a la medida de sus mínimos, pero que consiguen alcanzar y destruir algún posible resquicio de inteligencia reflexiva…
Perfil idóneo inadmisible: ser humano o vegetal, capaz de soportar una dos o tres horas, a un puñado de ignorantes capaces de desgañitarse insultando a otros ignorantes irresponsables; capaz de tolerar vergonzantes situaciones de seres humanos o algo parecido, encerrados en casas, islas o manicomios, donde “las cosas se magnifican”… porque en el mundo real todo importa una soberana y magnífica mierda… lloran porque los van a expulsar y eso importa… volver a la vida real es aburridísimo…allí no hay nada que hacer, nada que valga la pena…
Y los telediarios… eso ya es un riesgo personal, una ruleta rusa en todo caso. La realidad contada según se mire y quien la mire o sin mirarla… En los telediarios la mierda se magnifica, según el color de la emisora.
Yo, cinéfilo empedernido, idealista profesional, ateo confeso, amante bandido, soñador disperso, lector intransigente y más cosas que no viene a cuento, o si, pero que se me escapan… digo: Fuck the TV… ño.
José A. Fernández Díaz