“Luz tenue y música al fondo... tópicos.
Y cuando me encuentro acariciándote lentamente el tiempo se detiene... no importa. Empiezo en ti y termino en ti sin encontrar el final. Bebo en tus labios la palabra cautiva y en ellos te encuentro primero... me sabes a ti y si te continuo es porque sé que voy a volver. Me deslizo por tu cuello y en tu pelo me pierdo como un loco que te siente vivir. Tu corazón late con fuerza, con una fuerza que se desborda a si misma cuando juego a besar tu piel suave y palpitante, cuando te recorro, te continuo sin saber a donde ir. Y cuando juego con tu pecho no se si tiemblo o tiemblas, no sé si es tu respiración o la mía, entonces con sabor a ti en la boca puedo decir “te quiero” y sentir al tiempo que esas palabras me complementan, pues ya no es mi boca solo para besarte y recorrerte sino también para acariciarte el sentido. Me pierdo en tus límites pequeños, pero se que me quieres dentro de ti y sigo hasta llegar a tu vientre poco a poco y, poco a poco tu apuras la respiración, te mueves anhelante y yo te conozco ansiosa. Tu, suave, frágil y sucesiva me invitas y yo sucumbo y tu excitación crece mientras yo me pierdo en ti y te acaricio sin tiempo ni espacio.
Te siento crecer, apurar la respiración violentamente. Entonces mi boca quiere otra vez la tuya, y la busco, vuelvo recorriendo los bordes de tu cuerpo, deslizándome entre tus brazos que me toman, que me sienten, y cuando entro en ti, cuando mi carne álgida se sumerge en tu interior, lo que siento eres tu, sin palabras, sin miradas, eres tu, esencialmente, con principio y fin, eres el límite tuyo, y, sin embargo, todo comienza otra vez. Cuanto más me hundo en tu vientre más te siento, y bien podría fundirme en tu calor. Entonces tan cerca, tu respiración es tan mía que podría dejar de respirar y vivir con tu aire.
Te siento avanzar, vas mas alla, ya no sabes detenerte; quieres llegar pero vas a mi lado, no me olvidas, yo siento que me sientes parte de ti.
Entonces llega el tiempo en que se puede prescindir de la palabra... todo son ruidos y gestos desacostumbrados, inútiles, mientras el ritmo crece hasta que te siento llegar, alcanzar el origen del manantial furtivo, entonces mi sensación llega también, me vacío en ti y me lleno de ti. Tu respiración comienza a relajarse; casi no podemos articular palabra, pero cabe un beso que mas bien es un símbolo.”
“Y tu querías ir al cine”...
José A. Fernández Díaz