Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
De súbito el otoño y toda su melancolía al otro lado de la ventana… Encuentro que la tarde se llama noche cuando aún tengo ganas de día y que todo cuanto me rodea comienza a sucumbir al tono cadencioso que nos llevará al invierno.
Al otro lado del cristal, en donde la voz de la esquina verde es viva e inmensa, los árboles arañan el cielo con sus r
amas semidesnudas. Apenas sostienen el verde que antes los hacían ostentosos y de sombra generosa. El viento fresco arranca las hojas que llueven sobre el suelo verde tras revolotear entre el gris conquistador de espacios y un eventual sol venido a menos. Se ha hecho el silencio. Escucho la voz del reloj en la sala y el murmullo del viento, la respiración mía y el discurrir lento de las páginas del libro que me entretiene…
Vivaldi tenía razón, este es el preludio a la furiosa tormenta, al incómodo frío o la lluvia que corta el cielo en interminables flecos… es el entretanto. Vivaldi relata con música lo que debería ser y lo que sería si fuera… y tal vez sea… El Otoño tendría que haber llegado a la esquina verde, pero hoy es más un estado del alma que una realidad tangible.
Mientras los árboles pierden sus hojas el cielo es infinitamente azul y el desasosiego ha de esperar… Se encontraran en algún lugar del calendario el otoño y el invierno y uno contara al otro cuan infiel ha sido coqueteando descaradamente con el verano. Entretanto, este tiempo, un día levemente gris y ligeramente triste y dos o tres generosos de sol y luz… Algo muy dentro de mi no está satisfecho, algo muy al borde del yo que soy agradece el detalle.
Llegará el Otoño y tal vez sea breve o probablemente una falaz primavera desnuda, sin color ni calor…
José Angel Fernández D.