Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Puede que a nadie importe, pero la buena de Alicia intenta desesperadamente reencontrarse con el otro lado del espejo. Mas lista que nunca se hace con un espejo blando y, poco a poco, sumerge su mano en el interior de la superficie que le devuelve su imagen sonriente…
Alicia no entiende este lado del espejo, donde, quienes lo habitan, se ocupan de agredir a la realidad, hasta convertirla en una desagradable farsa… gris y fría… Alicia busca en el otro lado todo lo que se derrumba en esta parte que la contiene…
Alicia tiene muchos nombres, millones de caras y llantos, gritos desesperados; tiene la voz llena de razones para viajar al otro lado, tras cargar contra quienes destruyen, pervierten y asesinan … Alicia podría ser el nombre de una nueva revolución, de la última esperanza, de la palabra clave que desconecte el sistema de autodestrucción…
Puede que a nadie importe, pero la buena de Alicia está por todas partes… buscando espejos blandos…
José A. Fernández Díaz.