Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Llueve… llueve bien pero no bonito.
Llueve con ganas… de llamar la atención.
Llueve como si fuera un llorar de tristeza contenida.
Llueve con furia de grises y nostalgia de pequeñas historias vividas o por vivir.
Llueve con tiempo de sobra y arrugas en el cielo…
Llueve sin alegría y sin tristeza como si todo estuviera en una esquina de mañana.
Llueve entre páginas, que se dejan la piel en las piezas de una historia inventada, con los retazos de un puñado de historias salpicadas con algún que otro día de lluvia.
Llueve con la cadencia de una reflexión, a veces, y, a veces, con la furia de una explosión de ira…
Llueve como si fuera un llorar de tristeza contenida.
Supongo que, para cuando escampe, terminará por ser primavera… así es la vida.
José A. Fernández Díaz