Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Cambio malos ejemplos por ilusione ópticas.
Cambio noches de vino y cine por amaneceres sobre la arena.
Cambio ideas ajenas llenas de sinrazones por nueces vacías.
Cambio sábanas frías por asientos traseros incómodos y mal aparcados.
Cambio atardeceres sin horizonte al que mirar por noches sin luna.
Cambio dos materias convalidadas en la universidad de la vida por cursillo de manipulador de elementos.
Cambio un centenar de sonrisas por un par de miradas sinceras.
Cambio un puñado de noches locas por dos tardes de amor cuerdo.
Cambio lavadora semi-vieja por máquina de escribir sueños robados.
Cambio un cuerpo del delito por dos noches en libertad.
Cambio cincuenta sombras de Grey por una biblia sin censurar.
Cambio una hora de mi tiempo libre por dos segundos de una noche boreal.
Cambio tres insomnios con mucho uso por una noche sin estrenar.
Cambio una nacionalidad sin usar por una visa para la luna.
Cambio un yo cansado y aburrido por una lata de judías mágicas.
Cambio una caricia sospechosa por una mirada estéril.
Cambio las llaves de una casa muerta por una ventana con vistas al amanecer.
Cambio un corazón que me encontré en la calle por una calle que me encontré en el corazón.
Cambio un orgasmo para no olvidar por una ampliación de memoria.
José Angel Fernández D.