Overblog Todos los blogs Blogs principales Estilo de vida
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.

Publicidad

El grito desesperado

El grito desesperado
Publicidad

                Cuando se encontraron el uno necesitaba escapar de si mismo y el otro huir hacia alguien.

                La ciudad infectada y enferma, incapaz de contenerse, rezumaba iras y decepciones y apenas quedaban calles para la esperanza. El apocalipsis en el génesis y poco mas que contar. La evolución fruto de una tecnología por encima del hombre, había hecho del bípedo implume un relleno consumible y consumido, confundido entre máquinas replicantes hasta no saber si conservaban algo de humano u otra cosa.

                Sin ser conscientes del origen, aún siendo los únicos culpables, lo habían perdido todo a cambio de un trueque infame y que comenzó, que curioso, con algo tan simple como un teléfono para llevar a todas partes… Con el tiempo aquel artilugio se hizo tan pequeño que resultaba difícil creer que hubiera una relación tan fiel entre su tamaño y la inmensidad del poder que iba conquistando. Anuló, primero la voz y luego simplificó la palabra hasta revertirlo todo a un tiempo en que hombres y  animales competían en igualdad de condiciones.

                Perdida la palabra, comenzaron a extinguirse los sentimientos, las ideas, las razones y los motivos… La naturaleza de lo simple, lo básico y elemental, vital, tal vez, hizo del nuevo hombre un viejo homo inútil , recolector de los restos de su propio naufragio envolvente.

                Perdida la esperanza, extinta la utopía, la ciudad infectada se dejaba morir entre las ruinas de los verbos muertos y las palabras olvidadas. Perdida la condición de humanos razonables, competían para sobrevivir y lo hacían hasta mirar a la muerte cara a cara, pues al fin, apenas importaba que aquello sucediera en cuestión de meses, días, horas o segundos …

                Llevaban insertado  en algún lugar de su  piel un ínfimo mecanismo de comunicación a través de símbolos que lo explicaban  todo sin decir nada. Había un símbolo para el hambre, otro para la sed… ninguno para el amor o la amistad… un par de ellos para la muerte que podía ser natural o inducida por el odio o el cansancio…

                Algunos hombres no aprendieron a olvidar las palabras y el mundo de las ideas. No se resignaron al silencio hasta que fueron tomados por locos, anacrónicos reaccionarios. Al final el cansancio se hizo resignación y la resignación silencio pero no ausencia.

                Cuando se encontraron el uno necesitaba escapar de si mismo, salir para escucharse y el otro huir hacia alguien con algunas palabras para compartir…

                Cuando se encontraron no hicieron otra cosa que mirarse a los ojos anegados y gritar entre las montañas de ruinas, gritar un desesperado “¡AUXILIO!”, susurrado al oído del universo.

                José  A. Fernández Díaz 

Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post