Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
Mientras me entretenía recontando estrellas se me iba haciendo tarde la noche. Tan tarde se me iba haciendo la noche, que la luna se fue con su silencio para otra parte y me dejó con esa música que nadie cree que tengo, inundando los límites de mi memoria, algo rota de tanto usarla como trastero.
Entonces, entretenido mirando al cielo estrellado de aquella primavera, voy y me doy de bruces con un sueño abandonando las aguas a las que llegaba la luz de algún lugar sin norte… La belleza en blanco y negro, goteando mil grises y tan desnuda como la mañana conquistada por el sol. Los milagros sin ser frecuentes, sin apenas huellas, algunas veces nos hacen dudar de la inexistencia de dios… Ella sin ser sirena y yo algo borracho de cansancio existencial, nos miramos poco a poco, sin curiosidad ni cosa parecida. Nos miramos con la ilusión de no sentirse solo en el medio de un lugar donde las olas ronronean y el viento susurra al oído. Ella, tan terriblemente hermosa, que si la muerte fuera así, esta historia la hubiera escrito otro, pues yo con capacidad para decidir me lanzaría a la muerte mil veces. Hermosa hasta rozar la mentira y muda como un libro por escribir, me sorprendió escribiendo un “hola” tímido sobre la arena.
Yo contesté con uno igual… y luego lo borré para escribir una pregunta muy simple: ¿Quién soy?... Ella me miró con la boca abierta y los ojos cerrados y escribió: tú eres un invento de ti mismo. Inmediatamente lo borró y dibujó una sonrisa que pronto borró y volvió a escribir: somos un sueño… Yo, sin apenas pensarlo escribí: y tu mas…
José A. Fernández Díaz.