Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
14 febrero 2016 7 14 /02 /febrero /2016 01:38
Fotograma de "Alguien voló sobre el nido del Cuco"

Fotograma de "Alguien voló sobre el nido del Cuco"

               Qué le compro?... el día del amor y yo aquí, en el parque,  bajo  un árbol deshojado por el pervertido otoño y víctima  inocente de la lluvia y el viento que juegan con mi peinado,  como si fuera una marioneta malhumorada.  Consciente de que la compañía de los árboles en los días de viento y lluvia no es la mejor, pero tenía tanto en que pensar que apenas conseguía insertar los factores de la disparatada ecuación que dominaba aquel momento mío.

                “No me hables de distancia cuando ya hay huellas del hombre en la luna”, leí en el tronco del árbol…¡pufff!, el trabajo que supone gravar a golpe de navaja, escribir una frase tan larga … bueno y pensar algo tan profundo también. Y buscar un árbol con la superficie  adecuada y que  no se queje al herirlo… Se me antoja pensar que hubiera sido mejor en la puerta de la nevera o en un espejo, pero, la verdad si fuera así, jamás llegaría a verlo. Puede que esta sea la definición gráfica de amor compartido… poco ecológica pero el fin justifica los medios, dijo Maquiavelo, en un momento en el que indudablemente estaba sometido a un claro ataque de amor.

                Me fui por las ramas, aburrido, hasta llegar a una donde colgaba una pieza de ropa interior femenina… un tanga rojo sufrido (víctima de las inclemencias del tiempo), y enseguida recordé que en esas tiendas regentadas por ciudadanos asiáticos, llamados coloquialmente “chinos”, venden unas hermosas rosas rojas confeccionadas de tal manera que los pétalos terminan siendo un tanga rojo…y, de repente, me aborda una duda: ¿habrá versión masculina? ¿un calzoncillo tradicional en forma de crisantemo o  geranio?... Que cosas tiene el amor; tangas en forma de rosa, bombones en forma de corazón, poco logrado, porque la víscera que nos mantiene vivos se ha simplificado de tal manera que su madre, si lo ve por la calle,  no lo conoce; y si va con flecha de lado a lado, menos… Un hijo herido por un Robin Hood con mala puntería.

                Pensé en un libro… Un libro; ¿qué libro?. Sé que sabe leer mejor que yo porque lo he comprobado,  pero no tengo la mas mínima idea de cual es el tipo de libro que puede gustar a una mujer que ha decidido ser novia de un individuo como yo…  Y si le escribo una poesía donde intento explicar cuanto me gusta ver como come espaguetis con almóndigas,  desnuda sobre la alfombra… Almóndigas o albóndigas?, supongo que el corrector del ordenador me ayudará a acertar. Pero ¿cómo puedo comenzar una poesía sobre el amor?, esto es una locura.

                Podría ser algo así:

“  Dime que sientes lo mismo que yo 
Dime que me quieres, dímelo 
Cuando zarpa el amor 
Navega a ciegas, es quien lleva el timón 
Y cuando sube la marea al corazón 
Sabe que el viento sopla a su favor 
No podemos hacer nada 
Por cambiar el rumbo que marcó para los dos 
Cuando zarpa el amor”

                No, no… se que esto sale de mi cabeza pero también se que no me lo inventé yo. Puede que ella no se percate… Y si a esa letra le pongo música y le canto al oído con mi mandolina? Tiempos aquellos de Rockero rústico. El colmo de mi desfachatez fue aquella interpretación inolvidable de “Thunderstuck”, con mi destartalada mandolina. ACDC en estado mórbido me dijo un  viejo rockero algo cocido con  anís mal destilado. No… definitivamente no me veo con capacidad para poner música a una letra increíblemente profunda…

                Esto es una locura. A quien se le pudo ocurrir inventarse un día del amor?... No es sano porque ya es duro amar como para pensar en un regalo por obligación… y  si ella no me regala nada?. Puede que se olvide aunque en los supermercados se toman el tema muy en serio.

                Una vez un amigo me regaló una frase que he conservado en mi cartera. Me dijo que un día,  cuando encontrara a la mujer adecuada, sincronizara sus pupilas con las mías y en un tono apropiado recitará lentamente: “piensa en mi como una variante en el experimento de Dios… tal vez así puedas quererme como merezco”.

                José A. Fernández Díaz.    

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo
12 febrero 2016 5 12 /02 /febrero /2016 00:28
Imagen encontrada en internet

Imagen encontrada en internet

                No necesito un “buenas tardes” cuando aún me quedan reservas del último “buenos días”.

                No necesito un beso de despedida para terminar de matar un amor roto.

                No necesito una tarde de lluvia cuando la calle de mi ciudad está inquieta de primaveras.

                No necesito ausencias cuando la soledad es una compañía pesada y que no se va.

                No necesito un dolor de cabeza cuando tengo la cabeza en otra parte.

                No necesito una erección cuando nada depende de mi ni de otros.

                No necesito dinero manchado con las manos de corruptos galopantes en potros veloces.

                No necesito rock and roll cuando tengo el cuerpo para improvisar una siesta.

                No necesito luz de luna cuando estoy del lado donde brilla el sol.

                No necesito dioses cuando se que las heridas sobre la carne de la historia depende solo de los hombres.

                No necesito alguien que me explique cosas en las que ya soy capaz de no creer sin ayuda.

                Insisto… no necesito políticos profesionales…

                No necesito amores caducados por falta de uso o cerrados por peligro de derrumbe.

                No necesito “sex on the beach” cuando el temporal trae olas de veinte metros … prefiero solo  tequila.

                No necesito un GPS para llegar al manicomio. Que vengan ellos a buscarme, si saben  venir.

                No necesito que Aurora sea Boreal, me conformo  con su manera de estar desnuda.

                No necesito mas personalidad que la que encontré en un paquete de galletas hace mas de cuarenta años.

                No necesito razones para quitarme los zapatos pero si para ponerme las botas de montar … nata.

                No necesito dormir dos horas seguidas cuando tengo la eternidad por delante.

                No necesito  colores cuando me cuentan películas en  blanco, negro y para no dormir.

                No necesito armas para matar cuando se que la muerte es una promesa a mano con tarde o temprano.

                No necesito deudas de juego cuando le debo tanto a la vida.

                No necesito saber para que sirve un millonario desarraigado del mundo que le parió.

                No necesito saber rezar cuando la vida me ha sido infiel.

                No necesito papel para escribir cuando estoy estreñido de ideas.

                No necesito enemigos cuando los amigos no se reconocen ni ellos mismos como parte de la especie humana.

                No necesito decir  adiós cuando nadie se ofrece para ser el ultimo en salir y apagar la luz.

                José A. Fernández  Díaz. 

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo
11 febrero 2016 4 11 /02 /febrero /2016 01:27
Imagen encontrada en internet

Imagen encontrada en internet

                No, no, no… bailar, bailar no bailo, pero he aprendido a dejarme llevar por los ritmos e improviso extraños y, algunas veces, espectaculares, ataques de repentina epilepsia en vertical, que los profanos e incultos en semejantes artes, como yo, interpretan y han llegado a calificar como bailes de salón… salón comedor.

                Recuerdo…verás, recuerdo, a duras penas,  una noche en que dedique a una nada despreciable cantidad de seres humanos racionales y sobrios, para mi desgracia, un sensual baile, lúbrico y torpe,  sujeto al mástil de una farola. Me agarraba fuertemente al brillante pedestal cual barra de club y, tras tomar impulso, me lanzaba,  con o sin fortuna, en busca de el mas difícil todavía o el recurrente “sin dientes”… Giré tantas veces que ese mundo loco que me miraba se me antojo algo revuelto y dislocado. Para concluir subí a lo mas alto, hasta deslumbrarme con las luces y me colgué boca abajo, abrazado con las piernas al mástil. Deslizándome llegué al suelo donde, creo, dormí una o dos horas, tras agradecer  un caluroso aplauso.   

                No he podido olvidar aquella otra vez en que, tras visionar “Grease”, me sentí mas Travolta que nunca e, invadido por el espíritu rocanrolero, me fui a mi  supermercado de confianza  a comprar gomina para el pelo. Complicado lo del peinado pero con unos pliegues laterales juntándolo todo en el centro, donde la carencia es un clamor que hiere la vista los días de sol, podía llegar a algo.  Fue llegar y preguntar a mi cajera favorita por la sección de grasa para el pelo, dedicarle un meneo de cadera a lo Elvis y quedarme esperando a que cerrara la boca y fuera capaz de recuperar el habla. Es curioso que la grasa para el pelo ocupe y comparta estantería con el champú antigrasa… Un supermercado es una casa de locos definitivamente. Para colmo de mi euforia en la megafonía del local comenzaba a sonar  “bowl of the fire”…  Sin poder evitarlo busqué un peine, abrí el bote de vaselina, arranqué un buen puñado del interior y me lo esparcí por el pelo… corrí a ritmo de rock and roll por el pasillo buscando un espejo hasta que, en una columna, di con una pieza de acero inoxidable que alivio mis prisas. Conseguí una especie de cresta hueca pero el material perimetral no daba para mas. Al pasar por los congelados sentí frío en las orejas pero apenas me importó porque estaba poseído por el espíritu de “grease”. Me pareció o creí ver a Olivia Newton John al lado de los calabacines y saltando y girando en el aire corrí a su lado con tan mala suerte que, por el camino,  pise una hoja de lechuga y fui a dar, rodando como una roca (roll and rock), a una inmensa caja a rebosar de naranjas que se desplomaron concisas y certeras sobre mi cuerpo poseído por el rock and roll. Aquella vez desperté en urgencias con mi cresta deforme pegada a la almohada.

                Mi relación con la danza si bien tortuosa e indescriptible desde una sola postura  teórica, no ha dejado de ofrecerme oportunidades, incontables oportunidades de conocer gente. Las dependencias de la policía, los calabozos especialmente,  no son lugares solitarios por mucho que la mayor parte de los personas opinen otra cosa. Llegar allí, sin lo puesto al salir de casa, desnudo o casi y recibir con afecto algo de abrigo no se olvida nunca… Uno puede olvidar el motivo del estar  desnudo pero no el esfuerzo de la policía y los compañeros de celda para que uno no pase frío. He de reconocer que la ropa me sobra cuando me da por la danza clásica. No puedo imaginarme interpretando, libremente, el lago de los cisnes  vestido de persona civilizada. Adoro el hombre que oculto bajo los trapos y me temo que resulta mas poético el mono desnudo a pesar de lo mal que le parece a algunas personas y a la policía.

                Llevo algún tiempo investigando que tipo de pegamento emplean las vedetes para adherirse flores o mariposas en esas zonas que tanto ruborizan al personal. Estoy seguro que para conseguir la felicidad, a través de la danza, necesito expresarme con libertad y liberar a mis vecinos de la monotonía y la santidad como si fuera el protagonista de footloose…

                José A. Fernández  Díaz.      

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo
9 febrero 2016 2 09 /02 /febrero /2016 01:35
Unas pocas mentiras.

          A pesar de todo… la lluvia contigo a  mi lado.

          Puede que la vida nos hubiera dado demasiados días de lluvia, tempestades y tormentas, pero juntos supimos inventar  lugares donde refugiarnos de casi todo. Tampoco es para tanto si acordamos comparar esas cosas nuestras con las de otros que no han podido con las lluvias…

          De aquel “te recuerdo Amanda” que te canté,  cuando intentábamos sacar partido de unas pocas horas en improvisadas aulas, inventadas  en algún lugar olvidado de nuestro barrio… de aquel canto al amor, han pasado algunos años, que no son pocos y algunas cosas, que se me antojan muchas casi siempre. De los años tenemos huellas en la piel y de cuanto ha llenado nuestras historias o nuestra historia compartida tenemos cicatrices y arrugas.

          Nos lo creímos, amor; pensamos que decían la verdad cuando hablaban de tu a tu a los que imaginábamos un mundo mejor. Parecía que nos hubieran leído los pensamientos y las ganas y también parecía que, entre todos, íbamos a construir el final de la utopía… Que bueno decir que ya no es necesario soñar porque la realidad supera el mundo imaginado. Que bueno pensar que ya tenemos tiempo y ganas de soñar tan solo con paraísos mas por encima de lo humano y lo imprescindible.

          Nos mirábamos con riesgo de incendio y aquellos amigos nuestros, camaradas, compañeros, se percataron y nos lo explicaron… No sabíamos que aquello era amor. Yo pensé que me mirabas con curiosidad porque, reconozco sin duda, que desde siempre fui menos parecido a los demás  y muy parecido al disparate inventado por algún loco dedicado a ser dios a tiempo parcial. No hubiera imaginado que me mirabas como te miraba y mucho menos que de aquello iba a nacer una historia común. Puede que tu no lo recuerdes, puede que para ti fuera otro el primero, pero para mi el primer beso apenas te rozó los labios y sin embargo me supo a ti tanto tiempo que he tenido que contarlo por años. Después volvimos a casa juntos… te mentí, por primera vez, te llevé a casa  y deshice mis pasos para ir a la mía,  que quedaba al otro lado de todo.

          Te mentí otra vez, mas adelante, te mentí porque entonces era un hombre en construcción y, marcado por las líneas torcidas, tenía algo de orgullo machista… También era mi primera vez…Luego todo fueron verdades hasta que probé los calabozos de la Policia Nacional… Luego te mentí otra vez… mentí cuando aseguré que estaba bien y que había tenido suerte con los carceleros. Ellos me arrancaron verdades a la fuerza. Nunca seré capaz de entender por qué razón se puede torturar a quien piensa de otra manera… que razón mueve esas intenciones que superan todos  los  límites de la perversión y la maldad.

          Había leído tanto sobre represaliados políticos, tanto que pensé que lo sabia todo… recordé a Honorio, al protagonista de aquella maravillosa novela de Miguel Otero Silva, en mis muchas horas de soledad y silencio… y no lo entiendo.  Sigue sucediendo. Y da igual, da igual, amor, la historia nos cuenta que la represión no tiene ideología… Son los hombres, no las ideas, los que hacen cárceles para quienes piensan de otra manera. Pero no son hombres cualquiera, no son iguales a los otros hombres, son bestias que se creen dioses.

          Hasta aquí me han traído mis ganas de leer, de escribir y hablar. No reconozco este país, que seguramente, no es el mío, porque como he dicho todas las veces que he podido, mi patria es la justicia, la igualdad y otras muchas cosas que me enseñó mi padre. Este país tiene rejas que lo protegen de una posible invasión de ideas y razones, razones e  ideas,  pero  que al mismo tiempo lo convierten en una prisión…

          Sabes amor, hoy llueve, sopla con fuerza el viento y me duele la memoria como si mi brújula estuviera rota.

          José A. Fernández Díaz.       

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo
5 febrero 2016 5 05 /02 /febrero /2016 01:23
Imagen encontrada en internet

Imagen encontrada en internet

                  Pensando que había alcanzado el norte se percató de que aquello eran las doce en punto…

                  Cuando ella dijo no, el ya había subido lo que estaba bajado y bajado lo que estaba subido…

                  Ilusionado con la moda juvenil se compró un tanga de leopardo para pasearse por entre las lapidas de la comunidad de vecinos de su cementerio.

                De tanto ensayar canciones de amor olvido la letra del piso en que vivía la mujer de subida … decidió entonces comenzar por abajo.

                Acorralada entre falda o pantalón optó por perder el pudor y quedarse en  casa para mirar a su vecino tomarse el sol muy a pecho.

                Poniendo una cosa detrás de otra consiguió dormirse para siempre… Todo es cuestión de puntería.

                Muerto en vida y aburrido a morir, decidió resucitar de entre los otros vecinos del mas allá para pagar las cuotas de comunidad en el mas acá…

                Mordió una manzana con tanto ímpetu que terminó por engullirse a si mismo muy a disgusto.

                Dio un palo al agua y luego otro y otro mas poco después, hasta que terminó por comprender que la vida era solo eso: terminar por comprender…

                Decidió beberse una cocacola de dos litros de un tirón y sin respirar… dios sabe que lo consiguió. Un día resucitará de entre los muertos feliz y gaseoso.

                El enamorado del amor termina por descubrir que el amor es bueno en  mono pero mortal en estéreo.

                Del sexo casi todo es aprovechable, casi nada se crea ni se destruye, la “s”, la “e”, la “x” y la “o” , siempre pueden ser útiles para formar otras palabras, aún en franca orgía con otras muchas letras.

                Ella estaba convencida de que sabia leer entre líneas pero un día descubrió que entre una línea y otra había un silencioso espacio en blanco…

                Aburrida de desesperar, marcó un número de forma aleatoria   y preguntó: sabe usted como se va al infierno?... Al otro lado contestaron: es aquí, enseguida mandamos a alguien…

                Una mañana encontró que los electrodomésticos se habían puesto en huelga… bueno, en realidad tras hablar con el enlace sindical concluyó que de vez en cuando es conveniente pagar la luz.

                Decidida a soñar cerró los  ojos y se concentró en el centró de la nada. Al despertar se recordó intentando construir un sueño soñando que soñaba…

                José A. Fernández Díaz.

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo
4 febrero 2016 4 04 /02 /febrero /2016 00:44
Imagen encontrada en internet

Imagen encontrada en internet

                La última vez tenía tan poca razón y tanto corazón puestos para ti, sobre la piel de nuestra cama , que hubiera bastado un “no” para desarmarme y conquistar la pequeña república de mis demencias.

                A-fortu-nada-mente solo hubo un “si”  sostenido, en pie de guerra, sobre la paz de mi beligerante manera de soñar… Y es que cuando sueño, cuando yo sueño, la realidad pasa de ser un objeto resbaloso  a una ironía tangible.

                Desde la primera vez la primavera se ha dado mas de un capricho, alargando su luz sobre tus sombras, que son pocas y me he recorrido tus antojos, hasta hacerme naufrago  de los manantiales  que te inundan. Si no fueras mujer, seguramente serias paraíso en el que perderse para siempre y no aparecer hasta nunca… Pero eres mujer de piel y sinrazones,  en la que pierdo al insensato que soy y a su tiempo, que no le pertenece de ninguna manera. Y es que el tiempo perdido en ti es el universo conquistado  o el no querer irse constante.

                A-fortu-nada-mente no soy yo; eres tu la causa de mis ausencias. Cuando no estoy en mi es porque estoy en ti… en tu yo profundo y casi nada mas. Me llevo de paseo todos los sentidos  y los lanzo  a volar por el cielo de tus paraísos.

                Eres mi locura sin diagnosticar y esa enfermedad de la que muero poco a poco sin remedio.

                La última vez que morí en ti me costó tanto resucitar, que al día siguiente el amanecer se me antojó una pesadilla recurrente, inventada para algún dios  vengador. Pero despierto de mi muerte dulce, recuperado de mi viaje a tus profundidades, me preparé para no ser mas que un yo con reservas , poco equipaje y algunos aviones perdidos…

                A-fortu-nada-mente…

                Nada…

                Mente…

                José A. Fernández Díaz     

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo
28 enero 2016 4 28 /01 /enero /2016 23:54
Fotograma de Casablanca

Fotograma de Casablanca

Sin ti las razones no tienen dirección ni sentido.

Sin ti aquellos días de verano hacen aguas en la memoria.

Sin ti el vino tiene el sabor de un compromiso indeseable.

Sin ti el ser nada duele en ala piel como una herida abierta.

Sin ti el final de las películas es el comienzo de la vida inconclusa.

Sin ti las horas se marchitan y nacen muertas.

Sin ti los días pasan sin apenas razones que llevarme a la boca.

Sin ti los sentidos no saben donde está la belleza o el placer.

Sin ti una manzana se me hace cuesta arriba.

Sin ti las historias de los libros comienzan por el final.

Sin ti las frases hechas viajan con las luces apagadas.

Sin ti la lluvia es un estado molesto, indeseable e incómodo.

Sin ti las palabras bonitas no tienen puntería.

Sin ti las facturas son puñaladas que hacen sangrar mi nómina.

Sin ti las miradas de las otras son un ruido de fondo.

Sin ti la música no me dirige la palabra.

Sin ti la vecina del sexto se me antoja loca de atar.

Sin ti el coche tiene mas eco y menos sitio para la alegría.

Sin ti en el armario se me pierden hasta las paciencias.

Sin ti la tortilla de patata me sale ausente y lacrimógena.

Sin ti las cajeras del supermercado me miran con curiosidad científica.

Sin ti las galletas están rotas siempre y siempre están por estar.

Sin ti soy un naufrago intolerante y sin comunidad de vecinos.

Sin ti, amor, no soy casi nada.

                      José A. Fernández  Díaz.

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo
28 enero 2016 4 28 /01 /enero /2016 00:51
Imagen encontrada en internet

Imagen encontrada en internet

               Con la que aún no era su cerveza de lata en la mano,  clavó la mirada en los ojos cansados de la cajera. De fondo sonaba  “cuando zarpa el amor” y en aquel lugar no había mas que dos almas, una con ganas locas de arrancar una historia nueva y la otra  con un deseo terrible de que llegara pronto la hora de hacer caja…

                Al otro lado de la puerta corredera automática, se desplomaba el cielo sobre el asfalto acharolado. Algún árbol asomaba tímidamente por uno de los lados y por el otro un contenedor de basura con su gran tapa rebotando la lluvia intensa.

              -“Lo ves?, llueve y no de cualquier manera, llueve con ganas atrasadas y con una cierta  tendencia a no desistir pronto. Me temo que mi religión impide que vuelva a casa nadando y si bien puedes cuestionar la veracidad de semejante postulado, estoy seguro de que estarás conmigo en que, aún lloviendo con tan poca mesura, no ha de resultar fácil iniciar brazadas entre la duda razonable de si el despreciable líquido es o no suficiente como para perecer ahogado o desgastado por fricción… En realidad, no es tanto por mi religión sino mas bien por las ganas de no irme; y en realidad las ganas de no irme nada tienen que ver con esa lluvia ciertamente oportuna, sino mas bien y tan bien, he de reconocer, que con el hecho demostrable de que el deseo de escucharte me supera de mucho tiempo a esta parte… Creo que te quiero querer…

             Lo sé, se que me has mirado mal porque no es champan lo que vengo a comprar, tampoco vino del bueno. Se que esta cerveza, que tampoco voy a tomar  esta vez, es la mas barata de la tienda y se que no sabes que mi perro tiene debilidad por esta bebida y que pronto, en cuanto llegue a casa ocupará su rincón en la sala, a mis pies y exigirá se la sirva en su plato preferido bajo una buena capa de espuma, que terminará colonizando su morro. Me has mirado mal pensando tal vez que el borracho  soy yo cuando en realidad se trata del cuadrúpedo con el que vivo y al que no me canso de hablarle de ti…

              Ayer, ayer por la noche te soñé como si en mi vida no hubiera otra cosa. Esa música que te acompaña, el perfume diverso y efímero, encajonado entre pasillos y que me transporta, ahora al verano en la sección de friegasuelos con olor a violetas o pino, mas tarde a las primeras horas de la mañana con el pan recién hecho…, el campo en primavera, dibujado con tonos densos entre las verduras y las frutas, bucólico, desde luego y afrancesado el perfume de los quesos que me transportan a largas y densas charlas, bajo la noche tal vez estrellada, sobre la inconmensurable levedad del ser… Y el no ser en el que termino redefiniéndome,  cuando aterido por el frio contacto visual en la zona de congelados, pierdo los sentidos que son solo para ti.  Aterrizo, casi siempre o siempre casi, entre piezas desencajadas de montañas hechas de sueños para mi Damian y su loca pasión  por la cerveza mala. Cuando abandono aquel infierno de latas y botellas viajo a ti, a este cielo que te contiene y en el que, como habrás notado tal vez, dilato mi tiempo de estar y permanecer, fingiendo ser engañando por ancianitas que se cuelan, como si no fuera cosa mía el querer estar aqui mas tiempo.

             No se cuantas veces he leído tu nombre en esa placa que adorna el norte de tu corazón y alguna vez, con razonable timidez, me he atrevido a decir: gracias Jenny… Jenny, Jenny,  así, con ese  aire exótico, Cosmopolitan, de ultramar.  Tampoco sé cuantas veces me he ido acariciando el ticket que pones en mi mano con el dinero de vuelta y hasta me he atrevido a buscar el perfume de tu piel sobre la prueba de que he estado contigo y a tu lado…

             Creo que te quiero querer desde la primeva vez que te vi venir con un carrito a rebosar de papel higiénico suave y de doble capa. Se me antojó pensarte convertida en ángel  navegando sobre nubes efímeras. Desde entonces esa es mi marca, suave y sutil como aquel recuerdo… y revivo aquel instante dos veces al día, todos los días con puntualidad inglesa.

             Ya ves hoy llueve y estamos atrapados en este lugar, tan solos que,  aparte del ruido que hacen los congeladores y el fondo musical, casi podemos escuchar el furioso latido de los corazones que nos mueven. Y esta confesión mía, que ya no tenía fuerzas para esperar a salir  es seguramente una sorpresa que hará de la lluvia el escenario del mas hermoso de los momentos…

             Pensarás que estoy un poco loco pero así soy yo… ¿Qué me dices?”

             -Que tenemos el arroz redondo que no se pasa a un euro treinta el Kilo…

                José  Angel Fernández Díaz.

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo
27 enero 2016 3 27 /01 /enero /2016 01:09
Locura interior.

          Uff!, cuanta locura pero de la buena. Tu sin libertades contenidas y yo sin censuras de contrapeso… El mundo en que vivimos sin enquistados testigos inquisidores y las ideas con poca o ninguna ropa interior … Eramos cal para tual… ¿Por qué no?... puestos a reventar la realidad, dame palabras que yo,  loco  perdido, te hago escombros inútiles y pintorescos pero abundantes, con todo eso que parece no solo no tener sentido sino además … no servir para nada.

          Y el vecino mira que te mira… te mira mientras observas el mundo pensar  desde tu ventana, rabiosa de luz,  abierta al fondo de la pantalla del ordenador, con el que te entretienes, desnuda sobre la cama.  La mañana en clave de sol y la tarde con lluvias anunciadas que pueden ser o no ser … pregunta, he ahí la duda que probablemente nos encierre entre paredes escandalizadas con nuestro estar  dislocado e incontenible.

          Miedo me tengo, cariño, corazón… insensata, que me has contado como te gusta que te ame o  que te deshaga en amor. Miedo soy cuando te miro desde los límites de la sala y me encuentro que eres el deseo en blanco y negro;  lo que deseo con sabor a nostalgia de cosas no vividas o vivencias ajenas pero bien contadas en esas películas que nos gusta ver,  retirados entre los restos de alguna que otra batalla. Uff!

          Y el  vecindario que no se cansa de oírnos decantar los mejores segundos de la vida una y otra vez. Y la vecina que me mira mal porque su marido, marino de profesión, arbitro a disgusto y cófrade por huir de casa, no le hace hacer lo que tu haces cuando hacemos lo que hace que se sienta abandonada a esa suerte suya que no es la nuestra. Y los perros de al lado que no saben ladrar  y se dedican a gruñir  malas canciones de amor dedicadas a nuestra locura, creo.

          Si quieres te leo a Saramago y luego pecamos juntos. Luego me lees a Tagore y nos damos un respiro… Mas tarde con la respiración agotada, que es como mejor suena Baudelaire, lo hacemos en la bañera o en la alfombra mágica de la sala… Nos tomamos un café con canela y algo de tiempo para luego sentir llover sobre la piel de la tarde… hasta que la noche me enamore de ti un poco mas, entre luces de verdad y mentiras sin luz. Manzanas y un poco de vino, una vela perfumada con el tacto de  tu piel y pronto la noche, queso y pan… y otro poco de vino hasta perdernos en los sentidos consentidos por la lujuria dibujada en las páginas de alguno de nuestros libros de cabecera. El jardín perfumado, por ejemplo… que como ejemplo es un lugar donde perderse para casi siempre. Y mañana… mañana, cosita, mañana será otro día con mas locura de la buena.

          José A. Fernández Díaz.   

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo
24 enero 2016 7 24 /01 /enero /2016 23:59
Calles… que lugares para compartir

                Con poco que hacer y demasiados pensamientos e ideas  circulares pululando por mi cabeza, me fui a la calle; ese lugar maldito donde la vida nos hace felizmente anónimos  y donde nada o casi nada  tiene límites.

                Me tortura la idea  de ser perseguido pero, y  he aquí una de mis “peculiaridades”, nunca fuera de los límites bien conocidos de mi casa …

                Me temo que tiene razón uno de mis mejores enemigos, cuando dice que soy yo mismo quien persigue al perseguido. Es probable, posible y hasta seguro que así sea.

                La libertad del anonimato  en la ola infernal que recorre las calles, me ayuda a liberarme y huir de mi mismo y abandonarme a la observación de lo que pasa fuera de mi cabeza. 

                Poco antes de salir al asfalto rumiaba una frase que me apartó,  con cierta incomodidad,  de la buena de Patricia y que no tenia otra intención que la de pactar una tarde de reposo y meditación justa y necesaria… “tengamos la siesta en paz”… solo eso. Parece que Patri se trajo una idea bien distinta y lo mío;  frase y pijama, combinaban mal con la combinación, valga la redundancia,  que ella exhibía en un tiempo y en un espacio en el que no coincidíamos mentalmente.  El sexo como objetivo está bien si uno está correctamente desvestido para la ocasión… Ella no quiso entender y no supo comprender mi perfecta indisposición para aquellos menesteres.  

                Salí a la calle y he aquí la verdad, huyendo de Patricia, o mejor aún, de esa locura carnal en la que convierte las tardes de algunos domingos que no suelen coincidir con mi algidez y si con mis ganas apagadas… Culpa mía, mía siempre.

                En la calle encontré que me perseguía el deseo… el deseo del que huía. Algo estaba fuera de lugar cuando imaginé a Patricia esperándome al  final de unas viejas escaleras que no llevan a ningún lugar desde hace años. Me propuse dar tiempo a la casualidad rodeando la misma manzana dos o tres veces… Terriblemente excitado,  decidí, al fin,  dirigir mis pasos al encuentro con el lugar donde había una escalera de camino a ningún lugar.

                La imaginé, esperando con la respiración apurada y plena de deseo bajo el dintel de la vieja puerta al final de la escalera… Casi corrí, loco y ciego. Cuando por fin llegué encontré pegada en la puerta una nota donde Patricia, pues se trataba de su letra, había escrito: “cansada de esperar me he ido a tu casa… verás como hoy te alegro la siesta”…

                José A. Fernández Díaz. 

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo

Presentación

  • : El blog de atrapado-en-la-esquina-verde
  • : Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
  • Contacto

Perfil

  • atrapado-en-la-esquina-verde
  • Invasor atrapado en el territorio sin límite de los sueños y lo políticamente incorecto... Eterno indignado y perverso militante de causas pervertidas.
  • Invasor atrapado en el territorio sin límite de los sueños y lo políticamente incorecto... Eterno indignado y perverso militante de causas pervertidas.

Anuncios con palabras

- Vendo Manual de Supervivencia para Corazones rotos, con mucho uso.

- Se agradecen los comentarios... yo también tengo derecho a leer.

 

 

 

Páginas

Categorías

Enlaces