Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
5 febrero 2014 3 05 /02 /febrero /2014 01:05

rama

                Mal día para ir a cualquier sitio. Temporal de viento, lluvia y granizo. La carretera era poco más que una larga odisea plagada de sorpresas. Pero el  era feliz porque por fin se había encontrado con la mujer de su vida  y ya llevaban algo más de siete meses juntos. 

                Sobre la una  de la tarde salió de casa, abrazado a si mismo entre la gruesa tela de un abrigo, prescindió del paraguas porque el viento se ocupaba de convertir aquel objeto normalmente útil, en el más inútil y engorroso de los inventos. Corrió hasta  su coche  y cuando consiguió cerrar la puerta, se quitó las gafas y las limpió concienzudamente.  Encendió el coche y puso música para el camino; Luar na Lubre iba bien para un día así. Entonces salió a la carretera con destino a  las puertas de la facultad donde ella estaría esperando seguramente.

                Mas de una vez se encontró con grandes chaparrones de agua que casi lo obligaron a parar, pero quería llegar a tiempo. Ella era puntual y el tenía unas ganas terribles de mirarla a los ojos y escuchar esas gratas y casi siempre triviales anécdotas de clase … y plantar en la carne de sus labios algún que otro beso cuando menos se lo espera. Así que con mucho cuidado fue consumiendo los kilómetros hasta que consiguió verla abrazada a sus libros tras el cristal de la entrada. Aparcó en doble fila muy cerca de la puerta, bajó para acompañarla y juntos corrieron hasta meterse en el coche. Ella tiró los libros en el asiento de atrás y enseguida se abrazaron para hacerse uno en un largo beso y también para constatar lo mucho que se habían mojado… Rompió el encanto de aquel momento un conductor que no era capaz de pasar y tocaba la bocina reiteradamente. Se pusieron en marcha mientras ella buscaba entre las pistas del disco, que él llevaba puesto, uno de sus temas favoritos… un mágico instrumental interpretado con flauta, violín, guitarra… Comenzaba con el viento sopando entre las ramas de los árboles.

                El tiempo se recrudeció, llovía con mas fuerza y las granizadas se sucedían una tras otra … y el viento, el viento que torcía, hasta romper, la verticalidad del paisaje. Los árboles eran juguetes mansos y dóciles  que a pesar de su desnudez en muchos casos, cedían a la fuerza del viento como si fueran las telas de un velero…

                El se sintió tentado a sugerirle que quizá estaría bien comer en algún sitio y esperar a que lo peor del temporal remitiera. No lo hizo. Ella acompañaba con su voz la melodía  que llenaba el interior del coche y que lo convertía en una isla en medio de la tormenta… un paraíso, cálido y placentero. Ella confiaba ciegamente en él y no  podía imaginar que pudiera tener ni pizca de miedo. Pero lo tenía, si bien ella lo hacía fuerte y seguro.

                Conversaron a lo largo del recorrido y en los momentos más críticos, donde era preciso concentrar todos los sentidos en la carretera se hacía un gran silencio, roto tan solo por la música de fondo. Comenzó a granizar con fuerza y el viento lo complicaba todo aún más. Con el parabrisas colmado por el hielo y los limpiaparabrisas  casi inútiles en semejante trance, la visibilidad se hizo tan pobre que él decidió que debía parar. Cuando frenó suavemente, tras indicar la maniobra con el intermitente, fue alcanzado por detrás por otro vehículo que circulaba a gran velocidad, se desplazó hasta chocar con otro que circulaba en la otra dirección, entonces comenzó a pegar bandazos hasta que volcó girando varias veces sobre el asfalto y todo cuanto encontraba por el camino… Sintió o se sintieron parte de un extraño sueño o pesadilla súbita. Un millón de imágenes pasaron entre las paredes de la fantasía y de la realidad… sintieron romperse los cristales y la lluvia alcanzar de lleno el centro de su paraíso… sintieron que de repente la vida era una duda.

                Cuando todo acabó, el coche se había empotrado en el interior de una vivienda. Destrozado, irreconocible, bajo la lluvia y el viento, el motor terminaba por apagarse al tiempo que lo hacía la música que antes acompañaba amablemente el camino de regreso.

                El abrió los ojos y a duras penas pudo reconocerse atrapado en aquel amasijo de hierros… la buscó a su lado. Tenía la frente ensangrentada, el pelo llenó de barro y cristales, reposaba sobre el salpicadero del coche su silencio, su doloroso y súbito silencio… El se supo solo para siempre.

                Pronto aparecieron vecinos del lugar que no sabían bien  que hacer. No tardó en llegar la policía, ambulancias y bomberos… Se ocuparon de hacer su trabajo cuanto antes. Consiguieron  arrancarla de entre los hierros del coche e inmediatamente fue reanimada y llevada al hospital. También el fue rescatado,  pero hubo que  esperar, bajo la lluvia y el viento,  a que llegara el forense y se ocupara de levantar el cadáver…

                José A. Fernández Díaz.   

Compartir este post

Repost 0
Published by atrapado-en-la-esquina-verde
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : El blog de atrapado-en-la-esquina-verde
  • : Allí donde los verdes son variados e intensos, los mares furiosos algunas veces y otras tan pacíficos que son como el cielo azul, allí donde la tierra tiene antojos, perversamente montañosa algunas veces, suave y generosa otras, escarpada y escabrosa cuando quiere, fértil siempre; donde el sol se esconde enamorando la mirada o encogiendo el corazón. Aquí estoy gustosamente atrapado y describo el reflejo de mis profundas intenciones... Desde Galicia, mi esquina verde.
  • Contacto

Perfil

  • atrapado-en-la-esquina-verde
  • Invasor atrapado en el territorio sin límite de los sueños y lo políticamente incorecto... Eterno indignado y perverso militante de causas pervertidas.
  • Invasor atrapado en el territorio sin límite de los sueños y lo políticamente incorecto... Eterno indignado y perverso militante de causas pervertidas.

Anuncios con palabras

- Vendo Manual de Supervivencia para Corazones rotos, con mucho uso.

- Se agradecen los comentarios... yo también tengo derecho a leer.

 

 

 

Páginas

Categorías

Enlaces